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viernes, 20 de junio de 2008

nacionalismos periféricos

A los nacionalistas vascos y vascas (de momento empezamos bien, saltándonos a la torera el masculino genérico...el payasete de zp ni siquiera ha inventado nada) les tengo ganas. Otro día entraré más en detalle. De momento no deja de soprenderme que un delito tipificado como es el de cómplice de asesinato, por las nobles y españolísimas tierras vascongadas, no tenga efecto y todos los militantes, dirigentes, diputados y votantes de pnv y hb (en todas sus denominaciones absurdas) estén en la calle.

Así, haciendo amigos, y es que lo más absurdo es que todo el tinglado lo tienen montado en base a un loco racista ¿de qué? que no se sostiene por ningún lado. Es todo falso, inventado y manipulado. Si quereis saber (no dejan una sola piedra donde apoyar las tesis nacionalistas...salvo las españolas) :
Los mitos del nacionalismo vasco
José Díaz Herrera, Ed.Planeta (887 páginas)

Una historia chocante
Pío Moa, Ediciones Encuentro (651 páginas)

Adios España
Jesús Laínz, Ediciones Encuentro (834 páginas)

Después de este último libro deberían irse todos a su casa, meterse la lengua en el culo y hacer rulo rulo, no se sostiene nada, quedan desacreditados para siempre. Su anterior libro tambien es una pasada, biografias de vascos 100% vascos, o sea, 100% españoles, y de catalanes 100% catalanes, es decir 100% españoles (La nación falsificada).

Y para terminar, como buen español siempre tengo presentes 3 fechas y 3 nombres: Covadonga, Navas de Tolosa y Lepanto, ¿qué tienen en común? cuna de España, de su imperio, de su grandeza, de su cristiandad y sobre todo de lucha contra el moro (un complicado y peligrosisimo caballo de troya en eurabia), pero esa es otra historia.

Recordemos las palabras de un gran vascongado (redundemos...de un gran español) Alonso de Ercilla que tomó parte en la gloriosa Batalla de Lepanto (el la que participó, según él, la flor de juventud y gallardía de la nación de España) :

Más la real cristiana, aventajada
por el grande valor de su caudillo,
a puros brazos y a rigor de espada
abre recio en la turca un gran portillo
por do un grueso tropel de gente armada,
sin poder los contrarios resistillo,
entra con un rumor y furia extraña,
gritando ¡Cierra! ¡Cierra! ¡España! ¡España!

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