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domingo, 1 de febrero de 2009

BRUSELAS

Hace unos días cayó en mis manos un libro interesantísimo, sobre biografías de los padres fundadores de Europa, bueno, no tan pomposo, dejemoslo en los primeros idealistas que soñaron con, siquiera, el germen de la Unión Europea.

Desde el primer momento tuve la imperiosa necesidad de contar "mi pequeña gran aventura" en Bruselas y mi pasión por todo el proceso de integración europea, pero me he dado cuenta de una cosa, ésta es la quinta vez que me pongo a escribir este post y soy incapaz de dar coherencia a recuerdos que vienen de golpe, así que he optado por ponerme a escribir y que salga lo que de la gana, al fin y al cabo, esto lo hago para poder tener un recuerdo de todo esto cuando sea un insoportable abuelo cebolleta, y es que estoy convencido que si llego a viejo seré un viejo senil (leer, aunque sea de pasada, el país, el plural.com o escuchar la ser o ver cuatro, aunque sólo sea por contrastar informaciones, debe tener sus "efectos secundarios").

Eso sí, si los anteriores post podrían interesar a alguien reconozco que este, si lo lee alguien, será mi mujer que es una santa o alguien de la familia (cuyos miembros van menguando últimamente, jajajajajaja... esto es un chiste privado).

Lo primero que recuerdo es cómo afloró "mi lado femenino" preparando el viaje, me explico, metí toda la ropa en la maleta (y al final no usé ni la cuarta parte), la verdad es que ver la penosa imagen del isra arrastrando por los pasillos del metro ese maletón no tiene precio (durmiendo en el hotel recuerdo la imagen rascándome los pies sin tener que agacharme... igualito que Jerry Lewis en El Porfesor Chiflado). En el aeropuerto no me puedo quejar para no haber viajado nunca en avión, llegué a tiempo, facturé bien y el avion no se cayó, qué más podemos pedir.

Como llegué por la tarde y no tenía muchas ganas de salir (quería quedarme en la habitación repasando para el examen del día siguiente) opté por bajar a cenar y pedir algo del restaurante del hotel... vaya cagada, descubrí en primera persona eso que llaman "alta cocina", los platos venían casi vacíos, con unos manchurrones de salsa adornando y la comida escandalosamente escasa (al menos estaba rica). En fin, que me subí a la habitación con más hambre que un perro chico, con ese rugir de tripas ya me dirás quien se concentra delante de una tonelada de papeles.

Me levanté temprano, quería ir andando a la Dirección General donde tendría el encuentro con el "Tribunal" así que pensé en resarcirme de la cena con el desayuno, pero debo ser gilipollas, cuando hay bufet me da cosa levantarme más de dos veces a "llenar el carro" (incluso soy bastante moderadito en esa segunda "carga"), pero allí estaba él, un personaje curioso, era un empresario egipcio (y que siempre remarcaba que "cristiano") que me recordó El Sentido de la Vida de Monty Phyton, el que haya visto la peli recordará al gordo del restaurante, sólo diré que había más comida en su mesa que en las del bufet (bufé según la RAE). Una noche, en uno de los saloncitos del hotel me comentó que viajaba mucho a Bruselas por motivos de negocio y que "si podría encontrarle en España una mujer para él" (sic).

Después de desayunar (y de cenar con un poco de retraso) me voy "pal examen", lo curioso es que iba bastante tranquilo y lo seguí estando durante el mismo, al fin y al cabo sabía que estaba superpreparado y al oír preguntar a mis "examinadores" me di cuenta de que mi francés no era del todo malo (aunque al comprar en tiendas cada vez que abría la boca me decían, ah, qué bonita Italia... y yo claro, con el culo torcido). Al salir, a pesar de lo "tranquilo" que pensaba que iba está claro que la tensión estaba ahí, sólo recuerdo haber llamado a mi madre nada más salir y darme cuenta que iba sangrando como un cochino, no se cómo, me rajé un dedo e iba sangrando, pues ni me enteré ni sé cómo me lo hice.

El paseo fue más que agradable, salió una mañana suave para ser febrero, con una lluvia fina (qué maravilla), pasar por todo el centro "descubriendo" la Grand Place recuerdo que fue muy especial, me sentí insignificante ahí en medio (aunque pronto me familiaricé con el entorno, a lo que ayudó bastante el pasarme por El Templo de la cerveza buscando algún regalito para mi cuñado, creo que le llevé la tipica jarra de porcelana con tapa..."avec de couvercle")

El Manneken Pis, decepcionante, no lo vi hasta el tercer día, por más que lo buscaba no lo veía, es tan ñajo y escondido que pasa completamente desapercibido.

Aquí es cuando se me va la pinza y encadeno, de forma bastante cutre, un tema con otro, al fin y al cabo el verdadero fin del post era hablar de un personaje "mítico" el Conde Coudenhove-Kalergi. Vamos a ver cómo hacemos la transición.

Volviendo del examen me crucé con una furgoneta de reparto, en el lateral ponía simplemente Vand Geen en Loos, cualquier otro vería una simple furgoneta pero un friki enamorado del proceso de unión veía los cimientos de todo este grandioso edificio.

Una cosa quedó clara desde el primer día de curso preparando la oposición, la jurisprudencia del Tribunal de Luxemburgo es básica y fundamental. Y ahí está la sentencia de 5 de febrero de 1963 "... el derecho comunitario crea derechos y obligaciones a los particulares que los órganos jurisdiccionales nacionales deben proteger...", resumiendo, sentaba uno de los dos principios básicos del derecho comunitario "el efecto directo" que junto con el de primacía deja la cuestión bastante clara (esto me tranquiliza frente a la basura de EpC ya que el acervo comunitario está "por encima" de las propias constituciones nacionales).

Vale, el libro me recuerda el viaje, el viaje el examen, la furgoneta la oposición, la oposición a Coudenhove-Kalergi... y aquí estamos

Tras publicar en 1923 Paneuropa crea el movimiento paneuropeo, que intenta concienciar a las élites políticas y económicas de la necesidad de crear unos Estados Unidos Europeos, sobre todo para acabar con la lacra de los nacionalismo, el gran cáncer de Europa (y desgraciadamente de España). Fue un visionario, ya en los años 20 y 30 hablaba de la necesidad de crear uniones aduaneras, la eliminación de fronteras (Schengen), crear una industria siderúrgica que uniese a Alemania y Francia (CECA), creación de instituciones supranacionales (Comisión Europea), conclusión de tratados vinculantes entre todos los estados (CECA, EURATOM, CEE, Mastrique, Amsterdam), integración económica que acabase en una moneda única...

Sus predicciones no sólo se circunscribían a sus ideas de futuro, también era impecable su análisis de la actualidad: Europa entraría en una nueva guerra más sangrienta, el auge asiático, el terror comunista...pero aún hay más, y es lo que me hace reivindicarlo como el verdadero padre de Europa (y no Robert Schuman como hasta hoy)

5 de septiembre de 1925, Sociedad de Naciones, Aristide Briand (en palabras de Coudenhove-Kalergi)

"...entre los pueblos que están geográficamente agrupados debe existir un vínculo federal. Esta tarea no se hará de un día para otro ni de un solo impulso, será una obra lenta..."

9 de mayo, Quai D'Orsay, Ministerio de AA.EE francés (Robert Schuman)

"...Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto, se hará gracias a realizaciones concretas que creen en primer lugar una solidaridad de hecho..."

Parecido ¿no?, pues el día de Europa es el 9 de mayo, yo creo que algo habría que hacer con la figura de este personaje y darle la relevancia que merece (junto con Jean Monnet). En los círculos europeos se les conoce y reconoce pero yo creo que habría que mostrarles a la ciudadanía y que conozcan a estos verdaderos padre de Europa.

Una última reflexión, me vienen la cabeza Konrad Adenauer, Charles DeGaulle, Paul Henry Spaak, Alcide de Gasperi, Jean Monnet, Robert Schuman, Jaques Delors... y desgraciadamente los comparo con lo que tenemos ZP, Sarkozy, Berlusconi, una sensación de preocupación e intraquilidad se apodera de mis pensamientos, Europa está en decadencia, esperemos que tengan "altura de miras" y que recuerden la grandeza de Europa y, sobre todo, sus orígenes.

Hoy el enemigo está en casa, disfrutan de todos nuestros logros pero no sólo no se integran sino que odian nuestro estilo de vida, señores, las políticas de apaciguamiento no son la solución, son el problema, tomen nota.

Hala, lo solté todo, que a gusto me he quedado. (y hace ya 10 años de aquel increíble viaje)

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