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martes, 2 de febrero de 2010

TÉNGALO EN CUENTA SEÑOR JUEZ

Sólo quiero dejar constancia de un hecho y, en caso de perder la cabeza y agredir a mi vecino, se tengan en cuenta eximentes como la provocación previa y la enajenación mental transitoria, provocadas ambas por un proceso de estrés acumulativo fruto de la reincidencia de EL FARY.

En primer lugar exculpar de todo al gran maestro de maestros, el gran Fary, el auténtico, no es él, es mi vecino al que cariñosamente apodo así por su autóctono y desenfadado look choni, con sus tacones cubanos y su coleta melenuda (es lo que tiene cuando tus vecinos se van y alquilan el piso... que es una lotería), es el gran "pater familias" de la familia GARGAJOSa.

En caso de producirse, como ya he comentado, no sería una agresión gratuita, es fruto de un proceso dilatado en el tiempo, sistemático y propio de mentes perversas que pensé habían desaparecido. Me explico:

Una noche, de casualidad, me desvelé a eso de las 6:00 AM, por no molestar a mis chicas me quedé en la cama sufriendo en silencio, cuando de repente, y favorecido por el silencio sepulcral de esas horas en la que hasta la caida de un alfiler en el edifico de enfrente es escuchado con total nitidez, oigo el despertador del artista a las 6:15 AM.

He de reconocer que en estos casos, una curisosidad morbosa me lleva a concentrarme en las actividades vecinales, para lo cual procedo a aislarme de posibles interferencias sonoras que me impidan "seguir" las andanzas de mi vecino.

Tras finalizar la evacuación de las aguas menores (supuestamente, pues no he oido nada, ni siquiera el pedo mañanero que se escapa con el comienzo de la meada) oigo la cisterna (probablemente, si dispusiésemos de una idéntica en medio del desierto, vendrían todos los marines a socorrer a la poblacion civil tras el seismo de 14 puntos en la escala del Richar) y... COMIENZA EL ESPECTÁCULO.

Todos tenemos algún conocido, familiar y/o amigo experto en eso, ejecutan un golpe seco con la garganta, se aproximan la mucosidad desde el lugar más recóndito de sus infectos pulmones (o del culo) a la base de la lengua para, una vez disponen del gargajo (más conocido como masa gelatinosa o pollo), comenzar a paladearlo, acariciarlo, amoldarlo y aproximárselo a los labios para, de un golpe maestro, seco y certero lanzar el pollastre a DIOS SABE DÓNDE y cuya sonoridad al entrar en contacto con la superficie se asemeja a la explosión contra el suelo de un globo con 150 litros de agua, la primera reacción al oír el impacto es humanamente comprensible: llorar como un niño, salir huyendo y rezar para que el final sea rápido, sin sufrimientos innecesarios.

No obstante hay variaciones en la ejecución de este grácil movimiento, si bien, mucho más peligrosas, como aquella en la que la aproximación y lanzamiento se producen sin solución de continuidad ya que se prescinde de un paso que no debe saltarse nunca, mantener la boca cerrada, y evitar con ello un escape anticipado del proyectil, puesto que se pierde la ventaja del factor sorpresa, convirtiéndose en un fallido lanzamiento discrecional, es decir, ya no va donde tú quieres sino a un lugar desconocido en 15/20 metros a la redonda, lo que se conoce como el "pollo enloquecido" o "pollo sin cabeza" (por si se la vuelas a algún despistado que pasaba por allí). Es fácil de identificar este pollo pues, si bien no todo el mundo está capacitado para su fabricación y uso, casi todos han tenido entre sus manos el "moco blandiblú", viscoso, pegajoso, similar a esa masa de resposteria que eres incapaz de despegar y que sólo lo consigues uniendo fuerza y maestría y lanzando un golpe certero en el que, graciosamente, se conjuntan deslumbrantes giros de muñeca, codo y hombro en una sinfonía siniestra a la vez que efectiva.

Sí querría hacer una matizacion al respecto de este moco blandiblú similar al pollo enloquecido, no se debe confundir nunca con el "moco mojama" o "moco seco", ése que suele estar alojado en las profundidades nasales, cercanas al cerebro y cuya extracción, en el 115% de los casos, conlleva arrastre y succión de masa encefálica.

Una vez hechas todas estas aclaraciones pertinentes, y para no desviarnos del tema que nos ocupa, retomamos el relato. Dejamos al vecino con el pollo sanguinolento en la comisura de los labios y quien tras una maniobra envolvente con la lenga que lo situa en la rampa de lanzamiento se produce éste, con los consiguientes daños colaterales del pollo matutino, no sólo provocado por su desproporcionado volumen (incomprensible viendo la famélica y enclenque "percha" del individuo) sino, y sobre todo, por su composición.

Tras el impacto sabes que la estructura del edificio tienen la horas contadas, ahora es vulnerable, bien porque la fuerza del propio impacto provoque la caida del mismo, bien porque su composición corrosiva vaya erosionando lentamente su estructura hasta su desplome.

Mi vecino cumple todos estos requisitos a rajatabla, con el agravante añadido de que este "don" va minando su, de por sí, deteriorada salud, y lo sé no porque sea médico y le haya hecho un chequeo, no, es simplemente porque al oirle en su orgía de gargajos y esputos sabes que en cada ataque pollero se le va parte de su paquete intestinal con tropezones de sus pulmones afectados de necrosis. Estoy convencido de que, siendo consciente como es de su estado, quiere que le acompañe en su último viaje por el aprecio que me tiene. Si no no entiendo su depurada y maquiavélica técnica.

Para que no me pierda ninguno de sus espectáculos mañaneros y evitar que pueda dormirme, descansar y perderme ese aquelarre, tras la micción matutina deja caer la tapa del váter ostensiblemente (creo que se engancha de la alcachofa de la ducha boca abajo, desplegando a tal efecto unas uñas dignas de aves depredadoras de otras épocas, para desde ahí, lanzar la tapa), una vez despierto (él lo sabe, no sé cómo pero lo sabe) comienza el espectáculo dantesco durante un par de minutos (horribles e interminables) en los que en alguna ocasión, por sus gritos, espasmos y gargajos, creo que ha llegado a aderezar con alguna de sus botas de tacón cubano sus pollos inmundos.

Tras ese horrible espectáculo abandona el baño (como si nada, el cabrón), y se va a trabajar... y yo ya no puedo dormir más, cierro los ojos y veo cómo esputos sanguinolentos pretenden estrangularme con el paquete intestinal perdido en el pasillo por mi vecino.

De todos modos debe ser algo genético, no es el único artista de la familia, su encantadora mamá (calculo que rondará los 80 años) una mañana quiso acompañar al hijo y me ofrecieron un dueto grotesco digno de mención y que todavía me pone la piel de gallina al recordarlo... la vieja se agarraba a la cama para que el señor no se la llevase esa misma mañana (qué gritos, qué alaridos, qué gruñidos...), entre regurgitaciones, espumarajos, espasmos, gargajos y esputos nauseabundos y fétidos, convencido estoy, echó las dos zapatillas y parte de la bata entre los esputos arrojados.

Y poco más señor juez, yo no quería pero la voz me repetía una y otra vez: "mátalos, mátalos...'


12 comentarios:

  1. El detalle de la narración es digno de un TRUMAN CAPOTE.

    Con esa situacion vecinal no te cabe proceder a imputaciones judiciales porque los Ropones no son sensibles a lo ajeno a cobrar pasta ellos.

    Darle dos fostias al tísico cabrón, supone un montón de comparecencias ante el Juzgado acusado de atentado con lesiones, y es muy cabrón aguantar a fiscales y abogado de oficio ( de oficio porque ese HP no paga un abogado por su cuenta).

    Te propongo una solución que, también resulta molesta para tí, pero que suele ser efectiva.

    Si el lanza-gargajos se levanta a las ses y media mañana, envias a tu mujer y a Galia durante un par de días a casa de abuelos o similares, y te dedicas a poner el más ruidoso disco de ELVIS a las cuatro y media de la mañana, al volumen máximo. Y no lo apagas hasta que te vas a trabajar.

    Suele producir buenos efectos.

    Con dos o tres días de aplicación es suficiente. Y en la mayoría de los casos, antes.

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  2. ISRA, espectacular tu derroche de recursos. Entre las metáforas, hiperboles, ironías y tropos, junto a los sarcarmos, retruécanos, pleonasmos y algún que otro sinedocque, la narración sobre el vecino ex-putero, es de las que hacen historia. Y sobre todo, menos conflictiva que el post anterior, el de las monjas, que menuda has liao. Menos mal que yo me inhibí de la cosa. Por ahí me libre.

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  3. Tengo algunos discos que te vendrían de perlas para lo que recomienda Tellagorri, heavy del bueno, guitarras a tope y alguno que más que cantar se deja la garganta, si te animas ya sabes.

    De todas maneras tambien esta la solución del extintor; das una patada a la puerta y la tiras abajo al más puro estilo Bond, James Bond entras raudo con un extintor entre tus manos (se recomiendan los de mayor capacidad), coges al "interfecto pollero pofesional mañanero" y aquí es a discreción del portador del extintor, hay dos maneras:

    a) Se introduce la boca del extintor en la boca del sujeto, apretando a continuación el disparador y no dejando de apretar hasta que el extintor se vacíe o bien comience a salir por su trasero.

    b) Se introduce la boca del extintor por donde la espalda pierde su casto nombre (aquí por humanidad se recomienda el uso de vaselina para producir menos daño) y se aprieta, en este caso es igual que el caso a, no se deja de apretar hasta el completo vacío del extintor o que la espuma le salga por la boca.


    Luego esta lo que recomienda Tellagorri, dos buenas hostias y listo. A los jueces siempre se les podrá alegar en el caso de las hostias y extintor, la eximente de locura transitoria, y que no hubo alevosía (bueno en este caso, es si te juzgasen en la Sala Segunda del Tribunal Supremo)

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  4. Tella, me quedo con lo de las hostias por 2 razones fundamentalmente:

    1 - el ejercicio físico desahoga y tiene efectos positivos sobre la mente (ya sabes aquello de mens sana...)
    2- creo que, una vez sopesada la corpulencia del artista y la mía, salgo ganando (salvo que de manera sucia, vil y rastrera recurra a los tacones cubanos, entonces estaría perdido).

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  5. Charne, la polífrasis, la polinesia y la hipérbole recóndita no tienen secretos para ti a la hora de jugar con el lenguaje y la gramática. A ver si te animas para la segunda edición, con tu verbo (y otra de monjas) adelantaríamos el Apocalipsis.

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  6. Javier, has hablado de "tu" música y me ha venido a la mente un grupito que me recomendaba un coleguilla heavy del insti, los NAPALM DEATH, creo que irían bien.

    No obstante, de tus loables y desinteresadas propuestas me quedo con la "rectal introdutio" de extintor, pero con una pequeña variación complutense, SIN VASELINA, así sumamos a la humillación y la degradación el desgarro. Salvo que sea de las Hordas Zerolitas, en cuyo caso dicha introducción, lejos de ser molesta, seria demasiado placentera.

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  7. Te informo, sin ironía ni bromas de ningún tipo, de que no he podido pasar de las primeras líneas.
    Me han venido tales arcadas que mi hijo se ha acercado a preguntarme qué me pasaba.
    No lo soporto.

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  8. Pues Leona, te has perdido lo mejor, cuando se encuentra un pelo en el pollo.... jajajaja

    Para otra vez pondremos una advertencia.

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  9. Un relato muy interesante e instructivo. Mucho mejor que el chiste del que escupía en la botella.
    PD. Tengo un amigo que es analista de laboratorio y cuando le toca estudiar esa masa gelatinosa dice que se pone malo. "Prefiero un análisis de mierda", confiesa.

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  10. Donde va a parar Bwana, imagínese esos esputos acompañados de pelitos o tropezoncitos verdes QUE ASCO.

    Pues no le cuento la del tipo que iba detrás sorbiéndolos con pajita...

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  11. He terminado..., por fín terminé!!. No sé como he logrado terminar, pero después de varios intentos he podido llegar al final del relato al señor juez.

    La madre que te parió..., no puedes ser más cabrón al describir la situación!!!. Parecía que lo tenía en la boca y hasta las lágrimas me corrían por la cara de tanto aguantar.
    Ese "análisis de mierda" lo prefiero yo también y, lo digo por experiencia. Trabajo en el sector de Sanidad, ví culos de todos los colores, olores y formas; con mierda..., hasta sueño algunas noches y, no sabéis la quito al cabo del día, por el olor os aseguro que conozco al propietario de ella; los pedos son corrientes que los sienta a diario y hasta me apuntan como tiro al plato, a veces tengo que tener cuidado y andar preparada por si disparan sin querer (o queriendo), pero el GARGAJO...., el GARGAJO no lo aguanto!!!. Es algo superior a mí.
    Tengo un paciente que esputa a diestro y siniestro. Éste da suelta al llamado "pollo enloquecido" o "pollo sin cabeza". Yo lo llamo "sin cabeza" por eso de que una vez sulto y localizada au ubicación, le pisotea la cabeza y va dejando huella allí por donde pasa. Me dá un asco que me muero. Tal es el asco, que he llegado incluso a vomitar y..., al water voooyyyyyyyyyyyy...!!!!.

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  12. jajajajajajajajajajaja Lola, pues si yo soy cabrón... virgen santa, que descripción más gráfica (te juro por dios que he llegado a oler alguno de los pedos).

    Tienes razón, el gargajo es lo más desagradable que hay en este mundo, al hacerlo y al tirarlo y ya si lo miras o lo pisas te quieres morir.

    Lola, tu comentario es para enmarcar y me has dado ideas

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