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miércoles, 10 de marzo de 2010

NO LEER GENTE CON EL ESTÓMAGO DELICADO




Estimada Sra Budd:

En 1894, un amigo mío servía de marinero de puente en el buque Tacoma con el Capitán John Davis. Salieron de San Francisco con destino a Hong Kong. Una vez llegados a puerto, él y dos compañeros bajaron a tierra a emborracharse. A su regreso el barco había salido ya sin ellos. En esa época el hambre reinaba en China, cualquier clase de carne se vendía entre uno y tres dólares la libra. Los más pobres sufrían tanto que vendían a los carniceros a sus hijos menores de 12 años para que los despedazaran y revendieran. En cualquier carnicería se podían obtener así: bistecs, costillas y filetes. A la vista del comprador los cortaban del cuerpo desnudo de un niño o una niña. Las nalgas, que es la parte más tierna, se vendían como ternera y eran la pieza más cara.

John se quedó tanto tiempo en Hong Kong que se aficionó a la carne humana. A su regreso a Nueva York secuestró a dos niños, de 7 y 11 años, que llevó a su casa. Los desnudó, los ató dentro de un armario y quemó sus trajes. Muchas veces, de día y de noche, los apaleaba y torturaba para hacer más tierna su carne. Mató primero al mayor, pues su culo era más carnoso. Coció y devoró cada parte de su cuerpo excepto la cabeza, los huesos y los intestinos. El niño fue asado en el horno, su culo cocido, hervido, frito y guisado. El niño menor pasó a su vez por lo mismo. En esa época yo vivía en el 406 de la calle 100 Este, cerca del lado derecho, John me hablaba tan a menudo de la delicadeza de la carne humana que me decidí a aprobarla. 

El domingo 3 de junio de 1928 fui a casa de Vd. en el 406 de la calle 15 Oeste. Llevé queso y fresas, comimos juntos, Grace se sentó sobre mis rodillas para darme un abrazo, decidí comérmela. Me inventé un cumpleaños y Vds. le dieron permiso para que me acompañara. La llevé a una casa abandonada de Westchester en la que me había fijado. Al llegar, le dije que se quedara fuera. Cogió flores silvestres. En el primer piso me desvestí completamente para evitar las manchas de sangre. Cuando lo tuve todo listo, me acerqué a la ventana para decirle a Grace que subiera. Me oculté en un armario hasta que llegó. Cuando me vio desnudo se puso a llorar e intentó huir. La alcancé y me amenazó con decírselo a mamá. La desnudé. Se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuan tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido. Murió virgen.



Tras la investigación pertinente la policía detuvo a Albert Fish, de quien el Dr. Werthman definió su personalidad como "uno de los casos de perversión sexual más desarrollados existentes en toda la literatura de la psicología anormal", "no existe ninguna perversión conocida que no practicara, y con frecuencia". Durante el juicio relató tal número de perversiones y prácticas sexuales que muchos de los miembros del jurado no las conocían y los psiquiatras tuvieron que explicárselas, entre estas estaban: sadismo, masoquismo, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, coprofagia, fetichismo, canibalismo.

Confesó haber asesinado a 15 niños y haber "jugado" con casi 100. Describió las emociones que experimentaba al comer sus propios excrementos y el placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego.

Durante las noches de luna llena sufría crisis que sólo calmaba devorando carne humana cruda y ensangrentada, aun así insistía en que no estaba loco, definiéndose como un homosexual que no entendía lo que le pasaba. Asombrosamente los exámenes psiquiátricos le daban la razón, pues confirmaban que no estaba loco, aun cuando dos años antes había secuestrado, desmembrado y devorado a una niña de 12 años.


El Dr. Wertyhman recuerda cuando describía sus prácticas culinarias:

"era como escuchar a un ama de casa explicar las recetas de sus platos favoritos, tenías que recordarte continuamente que estaba hablando de una niña", "acabé convencido de que, fuera cual fuese la definición legal y médica de la cordura, Fish se encontraba más allá de sus límites".

Al ser sentenciado a muerte en la silla eléctrica exclamó ¡que alegría! será el último escalofrío, el único que todavía no he experimentado.

"... y siempre tuve el deseo de infligir dolor a otros, y de que otros me infligiesen dolor a mí. Siempre me pareció divertido todo ese sufrimiento...", "...el deseo de infligir dolor, eso es todo, eso es lo principal..." (Albert Fish dixit).

Desgraciadamente, la realidad supera, con creces, la ficción.

9 comentarios:

  1. Pero que a gusto te has quedado, pervertido Isra, en relatar estas historias tremebundas.

    Disfrutas como un enano pensando en lo mal que se lo estarán pasando quienes están leyendo las historias que te buscas.

    Lo malo es que lo haces de forma excelente y muy educativa. Para que se vaya sabiendo el tipo de gentío que circula a nuestro alrededor aún cuando parezcan pacíficos caza-mariposas.

    Llego a la conclusión, con tu provechoso ejemplo, que no hay fiera más desquiciada y desviada de su naturaleza original que el HOMBRE.

    Esto debe de ser porque el Díos-Creador, que era muy colérico, se parecía mucho al Gran Isra, y creó al monstruo humano al tiempo que las florecillas del campo y los pijiritos.

    Feliitaciones por el post

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  2. jajajajajaja Tella, veo que has desayunado bien.

    Es que de vez en cuando surgen polémicas absurdas sobre censurar no se que película, no se que cómic o alguna tontería por el estilo.

    Este personaje era de hace un siglo y ejemplos tenemos a manos llenas a lo largo de la historia (Jack el destripador daría para otro post igual de truculento e interesante).

    La naturaleza del hombre obra maravillas pero también cosas terroríficas, así de sencillo, va en su ADN. No es la sociedad actual que esté corrompida por los telediarios efectistas o los videojuegos violentos.

    Ya sabes que para que exista el bien debe existir su contrario, y el hombre (con excepciones como mis primas) es el mal absoluto que se manifiesta en variadas formas: Albert Fish, Jack el destripador, Stalin, Zp, etc...

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  3. Terrible relato. Y si non e vero, e bien trovato.
    La maldad humana la niegan los sociatas para negar al individuo.
    Sean cual sean los actos realizados, nunca son responsabilidad del individuo, sino de la sociedad que le rodea, pero lo que de verdad les interesa es negar a la persona, de forma que sólo quede el estado.

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  4. Me paso por los diferentes blogs en los que participo y aunque por falta de tiempo no comento (lo siento "Tella", José Luis, Javier Pol y "Charne"), si que os leo a diario.
    ésta entrada no me la puedo dejar atrás después del mal trago que me has hecho pasar, Isra.

    Eres tremendo...!!, has conseguido provocarme náuseas y aún así no he dejado de leer hasta llegar al final del post.

    Éstas personas nunca se recuperan y, aunque en contra de la pena de muerte, creo que es la única solución para parar todo ésto y que no sigan cometiendo todas esas atrocidades, por que corregir a uno de éstos es como intentar sembrar en el mar.

    Esperemos no encontrarnos nunca en el camino con una de éstas personas que, aunque no dejan de ser enfermos mentales, no les dá par cortarse a trocitos a ellos mismos, sino por cortar y ver sufrir a otros.

    Siempre, un gustazo pasarme por aquí y..., no me tengáis mucho en cuanta cuando le comento a unos y a otros no (por que ésto va por tocas!!) pero ya me llegarán tiempos mejores en los que pueda disfrutar al máximo con todos vosotros.


    Un abrazo. Y un besazo!!!.

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  5. LOLA

    Es una delicia leerte aunque sea en el blog de otro, y vive tranki que nadie te va acusar de favoritismos, aunque comprendo que el ISRA y sus perversiones de montar jeroglifícos y similares, además de pelis de terror, es más atrayente que ninguno de los que damos la murga con política.

    Un abrazo

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  6. Toda la razón Aspirante, si a éste individuo lo hubiésemos tenido aquí ya sabes el diagnóstico, facha

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  7. Lola, un placer, y ya sabes que las mejores esencias van en frascos pequeños (en este caso en visitas esporádicas).

    Cuídate que tanto trabajo no puede ser bueno (ni poco trabajo tampoco... que coño, el trabajo no es nunca bueno).

    Lo dicho un placer y un beso

    (suscribo lo dicho por Tella ahora mismo)

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  8. Lola hago mías las palabras de Tellagorri. Un placer reencontrarte.


    * Y a continuación al lío, esta es la miseria humana Isra, ni más ni menos. Luego están los que pretenden hacernos creer que prohibiendo o censurando lo que leer, escuchar o ver. Mientras en los telediarios o en los programas de la tele mierda nos inundan con estas cosas o peores.

    De todas maneras, mi estomago es (era más bien) a prueba de bombas. Truculento pero magnifico post.

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  9. Tu los has dicho Javier, con excusas peregrinas buscan motivos para censurar y dictar.

    Y yo me niego, tengo en mente un post al que soy incapaz de dedicar el tiempo que merece sobre cómo nos hemos vuelto de gilipollas y cómo antes (eres de mi generación) eramos bastante más brutos y todo era mucho más tranquilo.

    Es una historia de abuelo cebolleta que cuando tenga tiempo la remato, bueno, mejor la empiezo.

    Un placer saber que os dejo con el culo torcido, en el fondo a todos nos gusta pasar un mal rato agradable.

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