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lunes, 2 de enero de 2012

HECHOS INSÓLITOS



Y hoy nos visita Wilhelm Gustloff, botado el 5 de mayo de 1937 en el puerto de Hamburgo y destinado inicialmente a ofrecer actividades recreativas y culturales, tales como conciertos, cruceros y viajes de vacaciones a los trabajadores alemanes. Y es que hoy toca libro de hechos insólitos, sección sucesos, pero antes...
El 27 de noviembre de 1933 la DAF (Deutsche Arbeitsfront, Frente alemán del Trabajo) fundó la organización KdF (Kraft durch Fraude), o lo que podríamos llamar, Fuerza a través de la Alegría. Para su creación se inspiraron en la ya existente organización fascista italiana de ocio, la Dopolavoro. Básicamente pretendía ofrecer a los trabajadores alemanes numerosas alternativas de ocio: viajes, deporte, actividades culturales, etc, sobre todo aquellas que, anteriormente, eran inaccesibles al trabajador medio, llegándose a convertir al poco tiempo en el mayor touroperador del mundo, sin olvidar nunca su labor de propaganda ensalzando las virtudes del nacionalsocialismo.

En palabras de Hitler, esta organización tenía su razón de ser porque...

"... deseo que a cada trabajador se le conceda un periodo de vacaciones suficiente y que todo sea dispuesto de tal manera que su tiempo libre sea realmente de ocio. Deseo esto porque quiero un pueblo con determinación y nervios de acero, pues la única manera de hacer grande la política es teniendo un pueblo que mantiene los nervios..."

Evidentemente no se limitaba sólo a satisfacer a los trabajadores alemanes, se buscaba, sobre todo, impulsar la economía alemana y la industria del turismo, si nos fijamos en las cifras vemos como éstas crecieron de forma vertiginosa, al año de crearse esta organización se habían beneficiado de sus ofertas 2 millones de alemanes, pues bien, esa cifra, tan sólo 6 años después de su creación, en 1939, ascendía a 25 millones. El tamaño y constante crecimiento hizo que llegase a tener 100000 empleados, si bien a sueldo eran unos 5000 siendo el resto voluntarios.

A pesar de tan marcado factor económico y de impulsor del PIB alemán, no debemos pasar por alto el trasfondo social de la organización, a través de la KdF se buscaba eliminar las desigualdades sociales y crear una gran comunidad alemana en la que todo ciudadano, independientemente de sus ingresos y/o clase social, tuviese los mismos derechos al descanso y al ocio. Habría que hacer, no obstante, algunas apreciaciones y matizaciones; a pesar de subvencionar estos viajes había muchos trabajadores que no se los podían permitir pues los cruceros de larga distancia, como por ejemplo a Madeira, el precio suponía una mensualidad de un trabajador medio por lo que tan sólo un 25-35% del pasaje correspondía  a estos, y es que, aunque en teoría los benficiarios eran los miembros del DAF, las clases altas también disfrutaron de esos viajes, si bien hay que reconocer que gracias a la participación de estos pudieron sufragarse.

Como hemos dicho, la KdF no sólo organizaba vacaciones y jornadas de descanso para sus trabajadores, tanto en Alemania como en el extranjero (especialmente viajes a Noruega, Italia, Grecia o Madeira), estaba decidida y dedicada a divulgar la imagen en el exterior de Alemania, responsabilidad esta última del secretario del Ministerio de Propaganda, Hermann Hesse, editando un panfleto a todo color y en varios idiomas titulada Deutschland.



En las vacaciones que se disfrutaban en la propia Alemania predominaban las estancias cortas y fines de semana, sobre todo en zonas tradicionalmente turísticas de montañas y lagos. Pero como comentamos al principio, esta política buscaba también favorecer el despegue económico de toda Alemania por lo que junto a estos destinos típicos se impulsaron zonas que no tenía tanta tradición. Del mismo modo se intentó regular los periodos vacacionales a fin de distribuirlos a lo largo del año para no colapsar los centros de destino en los periodos de mayor afluencia: verano y navidad.
A parte del turismo esta organización se preocupó igualmente de potenciar el deporte, según el ideario nazi el deporte fortalecería la capacidad militar de las personas y las prepararía para las "tareas futuras", por no menospreciar el especial hincapié que se hizo en que se generalizase la sensación de hogar en todas las actividades. Aunque la teoría pueda parecer absurda lo cierto es que la producción fabril, especialmente en el periodo anterior al inicio de la guerra, respondió como se esparaba.

Deportes tradicionalmente costosos y elitistas fueron puestos a disposición del pueblo llano: equitación, tenis, vela, etc... esta política permitió que para las Olimpiadas de Berlín de 1936 hasta 7 millones de alemanes hubiesen participado en estas actividades deportivas.

Hubo otra divisón en la organización que se dedicó, por ejemplo, al diseño de los lugares de trabajo, en las que no solo se cuidaba de las instalaciones sanitarias y comedores sino que se acondicionaban y construian zonas verdes para mejorar la calidad de vida y trabajo.
Uno de los mayores logros de esta organización fue la motorización masiva de la población alemana "decretada" en 1938, y que alumbró al mítico Escarabajo de Volkswagen, un coche a precio popular que respondía a ese deseo de que los coches estuvien al alcance de de todo el mundo. Sin embargo el comienzo de la guerra dio al traste con la organización y envió al cajón de los proyectos olvidados algunos espectaculares como el de este hotel que se había planeado construir a mediados de junio de 1941, y entre cuyas cartas de presentación podríamos destacar las 2000 habitaciones o su piscina de 100 x 200 m.



Aunque la introducción ha sido un poco extensa repescaremos ahora a nuestro invitado, a Wilhelm Gustloff.

Para poder transpotar a tantos alemanes en su periodo vacacional se hizo necesaria la construcción de grandes transatlánticos, siendo el Wilhelm uno de los más modernos y grandes. Desgraciadamente su nombre ha pasado a la historia como el del mayor naufragio de la historia, superando al mítico Titanic en 7672 víctimas, pues si en el Titanic murieron 1671 en el Wilhrelm murieron 9343 de las 10582 que transportaba.



El 20 de mayo de 1939 se ordenó a su Capitán, Heinrich Bertram, integrarse en un convoy que viajaría hasta el puerto español de Vigo el 24 de mayo de 1939 para descargar alimentos y medicinas, y volver a Alemania con los soldados de la Legión Cóndor que habían participado en la guerra civil española en apoyo del ejército nacional. Con la segunda guerra mundial perfilándose en el horizonte, el Wilhelm Gustloff continuó con su servicio civil hasta el 22 de septiembre de 1939, cuando, después de que Alemania invadiera Polonia el día 1, fue requisado por la Armada como buque hospital.

Hasta el 20 de noviembre de 1940 el Gustloff continuaría con su labor de buque hospital con distintas bases. En esa fecha el barco pasó a un barracón flotante en el que serían alojados más de mil alumnos de las futuras dotaciones de los submarinos U-Boot. Esta función, amarrado en el puerto polaco de Gdynia, será la que le ocupe durante los siguientes 4 años cuando, ya cercano el fin de la guerra, se decidió que se emplearía para transportar personal civil y militar en la denominada Operación Aníbal de evacuación de emergencia por mar, en la que, en sólo cuatro meses, alrededor de mil cien naves alemanas transportaron a unos 2 millones de personas por el mar Báltico hacia Alemania.  A finales de enero de 1945 el frente oriental alemán se vino abajo momento en el que el ejército soviético aisló los territorios orientales de la parte occidental de Alemania con varias ofensivas dirigidas hacia el norte. El caos entre la población civil en fuga y las tropas de supervivientes del ejército alemán debió ser horroroso, con temperaturas por debajo de los 20 bajo cero y presas del pánico, huyeron hacia el norte porque todos los demás caminos estaban bloqueados por las unidades rusas. Las noticias acerca de la brutal saña de los soldados soviéticos incrementaron el horror de los fugitivos

En octubre de 1944, el general soviético Galitsky, al mando del ejército rojo, alcanzó Prusia y, en enero de 1945, el almirante Karl Dönitz, consciente de la inminente derrota de Alemania, ordenó evacuar a la población y a las tropas. El 30 de enero, el caos se adueñó del puerto de Gdynia, centenares de personas desesperadas se concentraron dispuestas a subir a alguno de los barcos allí amarrados, entre ellos el Wilhelm Gustloff, que recibió orden de partir a las 12:30 horas. Debido al pánico desatado durante el embarque llegó un momento en que ya no fue posible registrar la cifra de personas que se encontraban a bordo, aunque sí es seguro que en el momento de partir había más de 10000 personas en un barco diseñado para transportar a 1465 turistas, un pasaje compuesto, mayoritariamente, por niños, mujeres y heridos.

El Gustloff contaba con una tripulación de 173 hombres y, cuando zarpó ese mismo día con destino a Kiel, transportaba 918 oficiales y marineros, 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 162 heridos y 4424 civiles, lo que hacía un total de 6050 personas según la lista oficial, aunque según las últimas investigaciones el número real de civiles era de 8956, por lo que el total de pasajeros ascendería a 10582. Tan sólo había chalecos salvavidas para dos tercios de los pasajeros y el número de botes era insuficiente para cobijar al resto en caso de necesidad. La temperatura ambiente era de 18º bajo cero y grandes bloques de hielo surcaban el mar.

A las 21:08, mientras navegaba por aguas profundas con las luces de posición encendidas, fue avistado por el submarino soviético S-13 comandado por el capitán Alexander Marinesko. El Wilhelm iba escoltado únicamente por un buque torpedero, el Lowe, aunque al salir le acompañaba también el torpedero T1 que los abandonó al poco de zarpar por la fuerte marejada. La posible ayuda que podría ofrecer el Lowe era inexistente pues su sistema de detección de submarinos se había congelado y era completamente ineficaz, nunca tuvo posibilidad de descubrir a tiempo al S-13. Para rematar la faena el Wilhelm no llevaba identificativos de la misión humanitaria que realizaba y 4 torpedos fueron disparados hacia él desde el submarino.

El capitán Alexander Ivanocich Marinesko llevaba ya 2 semanas en el Báltico en busca de botín a fin de lograr un éxito espectacular que le evitase un proceso militar por falta de disciplina, pero tuvo su golpe de suerte ese 30 de enero a las 20:00, cuando recibió la noticia de que se había avistado un gran buque de transporte de tropas. Ayudado por la climatología inició la persecución y colocó su submarino en una posición ventajosa, al cabo de algo más de una hora dio orden de disparar 4 torpedos, de ellos 3 hicieron blanco, el primero alcanzó de lleno la proa, el segundo impactó en la piscina cubierta matando a casi todas las integrantes del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine y el tercero impactó de lleno en la sala de máquinas, provocando el hundimiento del barco en 50 minutos escasos, el cuarto se quedó atascado y tuvo que ser desactivado a toda velocidad. Murieron 9343 personas y 1239 pudieron ser rescatadas con vida por otros buques alemanes que se encontraban en las cercanías del lugar.

Después de haber torpedeado el Wilhelm y el Steuben, Marinesko, regresó a su puerto de origen donde esperaba ser recibido como un héroe, pero no, el alto mando de la flota soviética silenció ambos hundimientos para evitar que se le reprocharan actos de crueldad contra la población civil, pero no sólo eso, en septiembre de 1945 fue expulsado deshonrosamente de la marina soviética, aunque su figura fue rehabilitada en 1990, 27 años después de su muerte, y nombrado héroe de la Unión Soviética.

10 comentarios:

  1. No tenía ni idea de la existencia ni del naufragio de este calibre ni de esa organización nazi de vacaciones al estilo de los campamentos del Frente de Juventudes español.

    Pobre ruski el del submarino que se cargó al barco alemán. Los milicos nunca calculan las repercusiones políticas de sus acciones ya que su misión es otra, pero siempre lo pagan. Patton fue otra víctima de esa ignorancia de los vaivenes políticos.

    Inmenso post, complutense. Felicitaciones.

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  2. Enciclopédica e inédita entrada para mi. Sabía de los programas vacacionales de los nazis, pero no que hubieran llegado tan lejos.

    Y el naufragio del Titanic queda como el de una chalupa comparado con este. Como bien dice, lo silenciaron perfectamente.

    Es extraño saber que los alemanes hubieran realizado una de las mejores peliculas sobre el Titanic y no lo hubieran hecho con un barco que les toca de lleno.

    En fin, magnifica entrada. Y magnifica cabecera, si me permite decirselo, mejor que la otra.
    Me uno a don Javier. Felicitaciones.

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  3. Uno de los pocos que pudo contar el paso a la política fue Eisenhower.

    Ya ves Tella, al final va a resultar que los fascismos se parecen.

    Ya sabes que después de un post así tocan dos semanas de reposo...

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  4. Isra, gracias por esta completa lección de historia.

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  5. Me imagino que sería para no herir sensibilidades Lorenzo lo de no tocar algo tan cercano, como suele decirse en estos casos "entre todos la mataron y ella sola se murió", pues fue una concatenación de errores impresionantes.

    Gracias por sus felicitaciones, me gusta cambiar la cabecera de vez en cuando...

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  6. Es que parece que la única catástrofe marítima fue la del TItanic Mamuma, y las hay más numerosas, más trágicas y menos conocidas (por no hablar de las más curiosas que algún día traeré)

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  7. Felicitaciones por el trabajo. En este blog no sólo se entretiene uno, si no que se ilustra.

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  8. Es lo que tiene estar ocioso Bwana, que a veces nos da por escribir.

    Me alegra que le guste.

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  9. Impresionante, desconocía la historia y eso que he leido bastante de la 2 guerra mundial que me apasiona. La verdad es que los rusos fueron salvajes de pelotas. Un hermano de mi abuelo que fué divisionario contaba cada cosa de asustar pero, imagino, que así son las guerras.
    Enhorabuena por la entrada.

    Por cierto hay un libro reciente de la División Azul muy bueno de Jorge M. Reverte. Un saludo y Feliz Año.

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  10. Feliz año "último hombre libre", conozco ese libro, y efectivamente, muy bueno.

    Veo que compartimos interés por la segunda guerra mundial, y al respecto te recomiendo el penúltimo de Jesús Hernández en la editorial Nowtilus "Operaciones Secretas de la Segunda Guerra Mundial" (especial interés el del comando judío).

    Mi abuelo no fue divisionario por los pelos... de la patilla, cuando le enganchó mi abuela al enterarse de sus planes.

    Un saludo.

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