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lunes, 6 de febrero de 2012

BATALLA DE INGLATERRA - CAPÍTULO PRIMERO



El propio Hitler lo había dejado escrito en su Mein Kampf "... Alemania poseé una debilidad geográfica al estar situada entre dos potencias occidentales (Francia y Reino Unido) y la URSS, por lo tanto nunca habría que luchar en una guerra en dos frentes a la vez, no abrir uno hasta cerrar otro..."

La situación en Europa había quedado así, ocupada Francia y neutralizada la URSS, el Reino Unido era el único que podía hacer frente al poderío alemán, situación que pensaba solucionar Hitler con la invasión terrestre y naval de las islas, apoyado previamente por la Luftwaffe que debería conditio sine qua non neutralizar a la RAF. Hoy día se piensa que, a pesar de todo, esas previsiones eran muy optimistas, pues aunque hubiese diezmado a la RAF, la Royal Navy habría dado al traste con esa operación del León Marino pues la Kriegsmarine no era enemigo.

La dilatación de esta ofensiva desde julio de 1940 hasta mayo de 1941 hizo que lo que el mismo Hitler postulaba se mostrase como cierto en toda su magnitud, no había cerrado el frente inglés cuando se le abría el soviético en junio de 1941 con la Operación Barbarroja.

Mientras los alemanes preparaban concienzudamente su León Marino, en Londres, el ambiente político estaba tremendamente caldeado, hasta el punto de que el primer ministro británico Neville Chamberlain se vio en la necesidad de citarse en una reunión de urgencia con los dirigentes del opositor partido laboristas Clement Attlee y Arthur Greenwood, su secretario de Asuntos Exteriores lord Edward Halifax y el primer lord del Almirantazgo, Winston Churchill. Eran las 16:30 del 9 de mayo de 1940 (en este momento me viene un flash, justo 10 qños después pronunciaba su famosa Declaración Schuman el Ministro de AAEE francés Robert Schuman en el Quai d'Orsay). El descontento con el desarrollo de la guerra con Alemania fue el detonante de la pérdida de confianza y popularidad del gobierno, reflejada en la fiera oposición en la sesión del 7 de mayo en el parlamento, dándole la estocada de gracia las palabras que Leo Amery, amigo íntimo de Chamberlain, le dirigió, éste le había citado textualmente las palabras que Cromwell dirigió al Parlamento Largo "... en el nombre de Dios, váyase, Vd. ha permanecido aquí demasiado tiempo para lo que ha podido hacer. Parta, le digo, y acabemos con Vd. ...".

No había otra salida, Chamberlain sabía que tenía que dimitir y nombrar un sucesor, en ese momento se barajaban dos nombres, Halifax y Churchill. El 10 de mayo de 1940 presentó su dimisión al rey y le propuso el nombramiento de Churchill. El rey prefería a Halifax pero Chamberlain le convenció para que el elegido fuese Churchill; aunque éste había sido su gran enemigo tras la adopción de la errónea política de apaciguamiento con los nazis, el propio Chamberlain llegó a la conclusión de que había que luchar contra ellos, y pensaba que Halifax podría ser excesivamente proclive a firmar la paz con los alemanes. Ese mismo día, a las 6 de la tarde, el rey le pidió que formara gobierno.

Llegados a este punto podemos asegurar que la Batalla de Inglaterra ocurrió porque así lo quiso Churchill, no sólo por sus firmes convicciones de lucha por la libertad en contra de los totalitarismos sino por su reconocida belicosidad. En descargo suyo afirmaba que si se decantó por el conflicto fue porque era lo que quería el pueblo, si no hubiese sido así, considera, le habrían dado la patada.

Sin embargo nada hace pensar que los británicos no hubisesen apoyado a Halifax en caso de esa hipotética firma de paz con Hitler, es más, la realidad indicaba que los argumentos en favor de la paz cobraron fuerza entre otros motivos porque una vez caida Francia ya no quedaban aliados en el continente, la excusa para entrar en guerra fue el ataque a Polonia y ya no se podía hacer nada al respecto, sin olvidar que tras la evacuación de Dunkerque ya no tenían ejército en Europa, sólo poseían una pequeña fuerza de bombarderos y aunque la Royal Navy seguía mandando en los mares no era útil como arma ofensiva contra un enemigo en el continente. Londres, en resumen, sería una diana demasiado fácil y continuar en guerra sólo empeoraría al economía y provocaría un derramamiento de sangre innecesario.

Pero ¿como es posible, por fuerte que fuese la personalidad del nuevo primer ministro, que éste impusiese su voluntad frente a todo un gabinete, un parlamento y una nación?, la clave, según John Lukacs expuesta en su obra Five days in London, reside en los cinco días que van del 24 al 28 de mayo, días en los que Churchill luchó contra Halifax para controlar el gabinete. Que para derrotar a Hitler primero debería derrotar a Halifax quedó claro tras definir su postura este último, se definía como patriota, humanista, amante de la paz y político profesional y aunque odiaba a Hitler consideraba que su pricipal tarea era salvaguardar los intereses de su país y no embarcarse en causas perdidas.

Dicho y hecho, en la reunión del gabinete de guerra del 26 de mayo Churchill repitió a los presentes lo que días antes había comentado al primer ministro francés Reynaud: "... preferimos luchar que ser esclavizados por Alemania...", igualmente consideraba que la seguridad e independencia del Reino Unido sería imposible si Europa estaba dominada por los alemanes.

Otro encontronazo llegó el día 27, cuando Halifax aconsejó un acercamiento a Mussolini porque era lo que querían los franceses, evidentemente a Churchill le daba igual lo que hiciesen los franceses, si querían podían abandonar pero el Reino Unido lucharía hasta el final. Churchill no estaba para hacer ofertas, sólo para escucharlas y además sólo si Hitler renunciaba a sus conquistas.

Estos cinco días de lucha interna concluyeron con la reunión del gabinete del 28 de mayo, a la que Churchill había invitado además de a los habituales a lord Lloyd (quien se había opuesto al acuerdo de Munich), el beligerante e influyente Leo Amery y Hugh Dalton, ministro laborista de Economía de Guerra.

Había que tomar una decisión ya, las opciones estaban claras, Halifax y una más que probable firma de paz con los alemanes o Churchill y la guerra hasta el final. Como si de un jucio se tratase, su alegato final fue directo al corazón, consideró que cualquier condición ofrecida a Gran Bretaña sería excesivamente onerosa, lo que la convertiría en un país esclavo y que si se seguía luchando se conseguirían mejores condiciones. Concluyó que toda negociación con el enemigo era inmoral, se levantó y zanjó el asunto:

"...estoy seguro de que todos ustedes se levantarían y me echarían de mi puesto a patadas si por un momento estuviera yo dispuesto a considerar la posibilidad de la negociación y la rendición. Si la larga historia de esta isla nuestra ha de tocar a su fin, dejemos que así sea cuando cada uno de nosotros esté en el suelo ahogándose en su propia sangre..."

Un pensamiento recorrió la sala, es el único hombre que tenemos para este momento. Todos cerraron filas en torno al primer ministro; Halifax se batió en retirada.

Habemus Batalla de Inglaterra

12 comentarios:

  1. Muy bueno, don Isra. He disfrutado leyendo tu relato histórico. Eres un maestro en esto de la segunda Ward.

    Ya podriamos tener aquí una mitade de un Churchill para hacer frente a tanto imbecil autonomista empeñado en entregar el poder a los nazis del Norte.

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  2. Espero que no lo dejes en un capítulo. ¡Danos más!

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  3. Isra, gracias por recordarme algo ya medio olvidado, y por haberme hecho conocer algunas cosas que no sabía.

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  4. Fantástico el relato si señor, tengo alguna biografía de Churchill y su época y no me canso de releerlas de vez en cuando. Churchill el hombre adecuado en el momento oportuno. Luego le dieron la patada por lo de los impuestos (era un gran invencionero de impuestos), tenia épocas de perro negro que combatía con la pintura y .... la albañilería, que tío.
    Saluditos.

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  5. Espero no tener arrancada de caballo y parada de borrico Tella, tengo estructurados los capítulos, ahora sólo queda lo "fácil", escribirlos, así que me imagino que tendremos Batalla de Inglaterra durante mucho tiempo, no por plasta sino por dilataciones varias (y no pensemos en desfiles multicolores, por favor)

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  6. Poco a poco "último hombre libre", el próximo va sobre cómo fueron construyendo esa primera línea de defensa a base de puestos de observación y radares

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  7. Aquí venimos a pasarlo bien Mamuma, si aprendemos es algo accidental y circunstancial... jajaja

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  8. Como a de Gaulle, pero bueno Zorrete, al menos antes de largarlos hicieron lo que tenían que hacer, aquí los largamos sin hacer nada, aunque a veces mejor nos iría si en lugar de cagarla no hicieran nada.

    Y sí, libro que cae sobre Churchill interesa, y mucho.

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  9. Veo que tambien domina las artes de la guerra, además del Photoshop. Un relato muy ilustrativo.

    Y a Churchill ya le venía de lejos esa belicosidad, no en vano fue militar y bregó en mil batallas antes de dedicarse a las batalla politicas.

    Estaremos atentos a esa segunda parte.

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  10. Amigo Lorenzo, efectivamente, nadie puede llamarse a engaño con la postura de este hombre a poco que se sepa su trayectoria.

    E igualmente él sabía que no te matan pero son más peligrosos los políticos...

    Por cierto, tiene Vd. una "propuesta" en su gmail.

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  11. Las políticas de apaciguamiento nunca condujeron a nada bueno y ahora el enemigo es aún peor...

    Muy amenamente explicado.

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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