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viernes, 14 de enero de 2011

HASTA PRONTO... (11 de 11)

de repente, damos un salto temporal (de los que te dejan con el culo torcido) y nos encontramos en 1977... (si algo ha caracterizado a este blog ha sido la "sorpresa", me imagino que a estas alturas de película nadie esperaría que contase los once...)

En junio se editó el que fue su último álbum de estudio, Moody blue, de la que destaco Pledging my love, por una sencilla razón, es difícil, por no decir imposible, que un tema suene mejor en boca de otro cantante que en la de Elvis, y aunque me cueste reconocerlo he de decir que la versión de Emmylou Harris me puede.

La maquinaria no podía permanecer quieta ni un solo segundo y se decidió realizar una serie de conciertos que sirviesen de base para un especial televisivo y, de camino, un nuevo disco en directo.

Contrariamente a lo que en un principio se veía venir, Elvis realizó algunos conciertos magníficos, sorprendiendo a propios y extraños (el primero fue horrible e hizo saltar todas las alarmas). Esta gira se inició el 17 de junio del 76 y sería la base del especial de la CBS. Finalizó el 26 de febrero del 77, podía regresar a Graceland y descansar, no tenía compromisos hasta el 17 de agosto, fecha en la que iniciaría una nueva gira.

Faltaban pocos días para que llegase Lisa Marie a Graceland a pasar las vacaciones de verano, a pesar del bache inicial al saberse la publicación de una biografía no autorizada (Elvis: ¿qué pasó?, de Red, Sonny y David Hebler) se sucedían las fiestas en casa y salidas nocturnas empalmando con el día siguiente, aunque no desatendía su pasión por su hija, para la que alquiló un parque de atracciones el día de su llegada.

Durante esa época el festival pastillero no cesaba, las tomaba de todos los colores y en tal cantidad que, por precaución, se instaló una enfermería en un trailer en las instalaciones de Graceland. Él mismo se las recetaba, sin orden ni medida.

El verano transcurría normalmente, se acercaba la nueva gira y Elvis decidió ponerse a dieta estricta para afrontar la gira en mejores condiciones. El 15 comenzó a sentir molestias en unos dientes, dolor que no cesaba, por lo que la madrugada del 16 de agosto Rick Stanley tuvo que acercarse a la farmacia de guardia del hospital Baptist Memorial a por una caja de Dilaudid. Pero nada podía calmarle, seguía sin poder dormir y a las dos y media de la mañana se fue a jugar al tenis con Billy Smith y su esposa, a ver si eso le agotaba y le permitía dormir.

Se fue a su cama a las 4, al pasar por la habitación de Lisa Marie todavía jugaba "...vete a dormir cariño... no te preocupes papá...". Al llegar se tomó el ataque 1, pero nada, seguía sin dormir, volvió al cuarto de Lisa Marie, ya dormía, la dio un beso en la frente, y se fue a tomar el ataque 2, todo seguía igual, así que el ataque 3 vino pronto, fue su tía Delta Mae quien se lo dio.

Un último intento, conciliar el sueño con un libro, "La búsqueda científica del rostro de Jesús", de Frank Adams, pero nada, a las 9:30 de la mañana se fue al baño... sería entre la 1:30-2 de la tarde cuando Ginger se despertó y vio que Elvis no estaba con ella, alarmada corrió hacia el baño (era una persona de costumbres, y nunca se levantaba si despertarla antes), tras llamar y no obtener respuesta abrió la puerta y se encontró a Elvis tendido en el suelo.

Se ha desmayado otra vez, pensaba mientras corría y gritaba pidiendo ayuda, inmediatamente llegaron Joe Esposito y Al Strada, no respiraba, el ruido alteró a todos en Graceland, acudiendo al dormitorio Vernon y Lisa Marie... "llévate de aquí a la niña" espetó David a Vernon, una ambulancia volaba hacia el Baptist Memorial (a lo mejor es sólo el susto más grande que jamás nos haya dado, pensaban).

15:00 h, 16 de agosto de 1977, Elvis ha muerto.

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Y aquí terminamos el recorrido por la vida de Elvis, y se me ocurrido una gran idea, hacer coincidir el final de esta historia con la del blog.

Han sido dos años y medio (qué lejos queda el 16 de junio de 2008) muy entretenidos, muy divertidos y una inmejorable válvula de escape a toda la mala hostia que no podemos dejar dentro para no explotar, por no hablar de la gente que he ido conociendo. No podría asegurar que sea un adiós definitivo, a lo mejor en unos meses paso por aquí a dejar algo, o a lo mejor no, el tiempo lo dirá.

Sólo me queda agradeceros que hayáis hecho un huequecito en vuestras agendas para pasar por aquí casi todos los días y haber hecho esto mucho más agradable, y como no me gustan las despedidas excesivamente empalagosas me queda el tiempo justo para daros un abrazo a todos vosotros, un enorme beso para ellas y dejaros con mi canción favorita, curiosamente la última que interpretó al piano poco antes de convertirse en leyenda, en mito... en el Rey.




bibliografía:

Elvis, Corazón solitario, Javier Márquez, Ed. Almuzara
Elvis, La construción del mito, último tren a Memphis/Elvis, la destrucción del hombre, amores que matan 
Peter Guralnick, Ed. Global Rhythm 






LA TELE, QUE GRAN INVENTO (6 de 11)

En todos los conciertos debía colgar el cartel de no hay billetes, en todas las radios de todo el país sonaban una y otra vez sus canciones, pero no era suficiente, había que llegar a un público todavía más numeroso y la mejor forma de hacerlo en aquella época (y que no ha cambiado en ésta) era a través de la TV, con toda la familia sentada alrededor del aparato y siendo el medio que mayor impacto ofrecía.

Sabedor de todo ello, como no, el Coronel le organizó una gira televisiva sin descanso durante los primeros meses de 1956 (no lo puedo remediar, esa fecha para mí tiene algo especial).

El periplo empezó en el show del humorista Jackie Gleason, programa por el que pasó en 5 ocasiones entre los meses de enero y marzo, y aunque en la primera fue presentado por los hermanos Dorsey la verdadera batalla de las audiencias se dio la noche del 4 de febrero, combate de altura, NBC contra CBS, en el rincón de la izquierda, en su show, Perry Como interpretando la empalagosa Hot Diggity, en el rincón de la derecha, camisa negra, corbata y zapatos blancos y chaqueta moteada, Elvis Presley interpreta las salvajes Baby let's play house y Tutti Frutti (tema de ¡un negro!, bueno, mejor dicho negra locaza, Little Richard). Ni que decir tiene comentar cómo terminó el combate, KO contundente del rey.

Pasados unos meses se cambiaron los escenarios, ahora tocaba visitar la NBC y competir ésta con la CBS. La primera visita no estuvo mal, fue la segunda la problemática y exitosa. La gente llenó el plató para ver al flash de memphis y fue en Junio cuando la lió parda. Milton Berle aprovechó la visita a su show para hacerle entrega del disco de oro obtenido por I want you, I need you, I love you, y tras interpretar ésta se dispuso a cantar Hound dog, acompañado de sus inseparables, Scotty, Blackie, D.J. y The Jordanaires. Todo el mundo pudo comprobar aquel mítico movimiento de caderas.

Desgraciadamente para la NBC fue una experiencia agridulce, si bien habia sido todo un éxito, y por primera vez había logrado superar la audiencia de Sargento Bilko (de la CBS), las cartas de protesta por tan lascivo y sexual espectáculo llegaron por miles, tal fue la repercusión que la actriz que llegó virgen al matrimonio con Rainiero de Mónaco (Grace Kelly), preguntada en una visita que hizo a EE.UU sobre que nombre le pondría a su bebé en caso de ser varón dijo, sólo sé que nombre no le pondría, Elvis (lógicamente ese video lo tuvieron que ver las golfas de sus hijas a escondidas en su habitación visto cómo han movido el culo y las caderas estos años, superando con creces la, en comparación, modosita actuación de Elvis).

A partir de ese día los puretas yanquis sentenciaron al Rock and Roll, por lo que triunfó si cabe aún más y enganchó a los adolescentes americanos.

Poco tiempo después tocó volver a la NBC, al show de Steve Allen, y éste se las apañó para no repetir lo de meses atrás, quedando para la posteridad esa bochornosa actuación de Elvis cantándole a un puto perro vestido con pajarita y sombrero, por no hablar del sketch en el que tuvo que participar y donde dos imbéciles simulaban ser unos redneck sureños de acento exagerado... riéndose en la mismísima cara de Elvis (sólo por eso espero que se estén pudriendo en el infierno, como vemos, la gilipollez es universal, no sólo patrimonio de la izquierda española).

Probablemente en esos momentos recordó las palabras de Sam Phillips "mira chico, ahora ya sabes cómo hacerlo, no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer, creen lo bastante en ti como para haber pagado todo este dinero, así que déjales muy claro lo que sientes y lo que quieres hacer".

Decidió que sus siguientes grabaciones serían, Hound dog y Don't be cruel.


  

jueves, 13 de enero de 2011

EL PRIMER NÚMERO UNO (5 de 11)

Voy a cantarles una nueva canción que será mi primer número uno...  


... dijo Elvis al presentar por primera vez en público Heartbreak hotel, canción compuesta por la maestra Mae Boren Axton y el cantautor Tommy Durden. Tras sonar todos sus éxitos de la Sun y versiones del momento interpretó el tema... el público se quedó helado.

No estaban muy convencidos y surgieron las primeras dudas, tanto es así que Steve Sholes, directivo de la RCA designado para el proyecto Elvis envió varias canciones en diciembre del 55 al cantante. Junto con el Coronel pensaron que necesitaban un éxito rápido en las listas y un LP en el mercado. Tal y como se temía el bueno de Steve nuestro amigo Elvis rechazó amablemente las canciones propuestas, tenía sus propios planes.

Organizaron para el 10 de enero del 56, a las dos de la tarde concretamente, una sesión para grabar en los estudios que la RCA tenía en Nashville, supervisada por Chet Atkins. Y ahí estaban ellos, Elvis, Scotty y Blakie, junto a DJ Fontana que se unió por primera vez a ellos en una sesión de estudio. Por si no era suficiente llegaron Gordon Stoker (Jordanaires) y Ben y Brock Speer (Speer family) para los coros y el pianista Floyd Cramer. Mientras, al otro lado de la pecera, Sholes y el Coronel permanecían expectantes.

Interpretaron temas como I got a womanMoney honeyI'm counting on youI was the one y su Heartbreak hotel. Cuando el máster llegó a las oficinas neoyorkinas de la RCA nadie estaba contento, aquello no era lo que había hecho famoso a Elvis, además, en ese momento, la Sun estaba arrasando con un tema típico de la casa, Blue suede shoes, interpretado por un nuevo diamante en bruto, Carl Perkins.

Ante esta situación prepararon nuevas grabaciones entre el 30 de enero y el 3 de febrero, 8 temas que completaron lo que sería su primer LP, con temas made in Sun, tales como Tutti fruttiLawdy miss clawdy o Shake, ratlle and roll.

Todo fue cuestión de tiempo, Heartbreak hotel vendió 300.000 copias en sus tres primeras semanas, llegando a ser el primer single de Elvis en llegar al millón de copias, por no hablar que fue número 1 en las listas de pop y country y 5 en las de rhythm and blues. Eso el single, el LP se mantuvo 10 semanas número uno recaudando un millón de dólares.

Sin embargo, algo que dice mucho a favor de Elvis, fue el sabor agridulce que dejó este primer LP en él. El disco incluyó una versión del tema de Carl Parkins (gran amigo de Elvis de la época Sun Records), aunque no alcanzó la fama de su predecesor hasta que... hasta que Carl, cuando viajaba en coche para actuar en el programa de Ed Sullivan, tuvo un accidente en el que murieron su manager y uno de sus hermanos, él salió mejor parado, sólo se fracturó el cráneo, lo que le tuvo apartado del negocio un año, tras el cual nunca recuperó el tiempo perdido.

El caso es que el Blue suede shoes de Elvis quedó en el imaginario colectivo como el original y genuino.

Elvis pasó de ser la voz de moda en el sur de EE.UU a convertirse en ídolo de toda la juventud norteamericana.


  

miércoles, 12 de enero de 2011

UN PERSONAJE MISTERIOSO (4 de 11)

Hubo una figura siempre ligada indisolublemente a Elvis, un personaje que de forma férrea, y en muchas ocasiones fría, calculadora e inhumana, llevó las riendas de su carrera y que le exprimió hasta sacar el última dólar que pudo, y ese personaje no es otro que el Coronel Parker. Pero no nos engañemos, gracias a él Elvis llegó a ser lo que es.

Elvis se había ya convertido en todo un fenómeno que traspasaba las fronteras de los estados, y a comienzos de 1955 Scotty y Blakie empezaron a darse cuenta que había un personaje que asistía a todos y cada uno de los conciertos de Elvis, observaba al cantante e inmediatamente observaba la reacción del publico a cada movimiento, y así concierto tras concierto. Advirtieron a Elvis sobre la presencia de este personaje, de quien se reían por su estrafalario aspecto, un personaje muy parecido al Pingüino (uno de los enemigos de Batman).

Hicieron averiguaciones sobre quien podría ser ese personaje, le llamaban el Coronel, aunque nunca había estado en el ejército, había representado durante una temporada a Hank Snow y se rumoreaba que había trabajado en un circo presentando un número de pollos bailarines (realmente tenían una parrilla eléctrica bajo ellos que a las descargas provocaban esos movimientos espasmódicos).

En una jornada de puertas abiertas para los fans en Jacksonville (en 1955) se presentó él, y pronto centró la atención de Elvis, se le acercó y le dijo Todos dicen que vales un millón de dólares, creo que ha llegado el momento de que lo consigas, y yo puedo hacerlo posible.

Al principio, todo lo relacionado con contratos y actuaciones lo llevaba Scotty, pero se acumulaba el trabajo y desatendía su labor de guitarrista por lo que cedió la batuta a Dewey Phillips, aquel DJ que pinchó su primer disco. Lo primero que hizo fue crear la Memphis Promotion y la Elvis Presley Enterprises. A pesar de todo el Coronel vio la oportunidad y, como veia que Elvis se sentía en deuda con Sam y no pensaba dejarlo en la estacada ahora que estaba triunfado, pasó a la artillería pesada con una palabra que martilleó en la cabeza de Elvis, Hollywood.

Si había algo que entusiasmaba a Elvis, casi al nivel de la música, era poder interpretar una película como las de sus ídolos James Dean o Marlon Brando (y quienes han visto sus primeras películas coinciden en que no lo hacía del todo mal y podía haber tenido una carrera más que digna en el cine, digna y duradera).

Con esa oferta se lo había ganado, pero quedaba un detalle importante, era menor de 21 y necesitaba el consentimiento de sus padres. Como era de suponer en una madre sobreportectora como Gladys, desconfiaba de ese personaje, pero maniobró de forma hábil dándole la vuelta a la tortilla y lo que podía ser un contratiempo lo convirtió en una virtud, presentándose como el protector de su hijo frente a los peligros del show bussines.

En marzo de 1956 sellaron su relación para el resto de sus días, a cambio de llevarse el 25% de sus ingresos más gastos y ser su representante exlusivo. Un poco antes, y gracias a las negociaciones del Coronel, firmó un contrato con la RCA el 21 de noviembre de 1955 con lo que se desvinculaba del sello que le vio nacer, no sin antes grabar When it rains, it really pours, la cara b de este disco Trying to get to you así como otros dos temas, I forgot to remember to forget y, sobre todo, Mistery train "... ese tren, que viene sobre sus railes, me trae a mi chica, porque ella es mia, toda mia...".

Prepárate para lo que te espera (le dijo el Coronel Parker a su protegido)...





martes, 11 de enero de 2011

EL BLANCO QUE CANTABA COMO UN NEGRO (3 de 11)

Por fin llegó el día.

La comida familiar fue interrumpida el 26 de junio, su vecina llegó corriendo a casa de Elvis para decirle que tenía una llamada, soltó los cubiertos y como alma que lleva el diablo se encaramó al teléfono de los vecinos, al otro lado sonaba la voz de Marion, le comentó que Sam llevaba tiempo buscando a un cantante negro para grabar Without you pero no encontraba ninguno disponible apropiado.

Esa misma tarde grabó el tema junto con otros sugeridos por Sam, con idéntico resultado a los anteriores, estaba tan agarrotado que no valía ninguna grabación. De todos modos, como él mismo dijo, ese chico tenía algo, y hasta que diese con ello no dejaría de intentarlo, bueno, o hasta que se estrellase con la cruda realidad.

Se puso en contacto con Scotty Moore, un buen guitarrista amigo suyo para que conociese a Elvis e intentase encontrar el camino. La amistad con el guitarrista surgió por las continuas grabaciones que éste hacía con su grupo (Starlite Wranglers) en esos estudios. En una de sus reuniones surgió el nombre de Elvis, y a propuesta de Sam citaron al muchacho en la casa de Scotty, quien junto con el bajo del grupo, Bill Black, estuvieron toda la noche interpretando temas gospel, country y blues. La impresión que les dejó aquello fue la misma que al resto, ese muchacho no daba ni la mitad de lo que podía.

Llegados a este punto Sam le dio su última oportunidad, los 3, Elvis, Scotty y Bill, juntos en un estudio de grabación, y como siempre, Elvis cagándola con el tema elegido, Harbor lights de Bing Crosby y después I love you because.

Cuando terminaron, Scotty y Blackie se fueron a hablar a un rincón (tal vez a confirmar que ese chico no servía para esto), Sam se tiraba de los pocos pelos que le quedaban en la cabeza y Elvis... Elvis se iba a un rincón. Allí solo y sin focos ni ojos centrados en él, comenzó a aporrear con su guitarra los acordes de That's all right mama (tema de Big Boy Crudup), en ese momento Sam empezó a gritar ¡lo tenemos!, ¿dónde tenías eso escondido?... Lo vio claro, eso era un bombazo, ni tan siquiera retocó la grabación, le gustaba ese toque salvaje que desprendía, simplemente le aplicó un efecto barato y efectivo, "eco por retraso de la cinta", un efecto singular de eco. Ese mismo día grabaron Blue moon of Kentucky (cara B del disco) de Bill Monroe.

Y ahí es cuando comienza la leyenda, el 5 de julio de 1954. Tan solo cinco días después fue con algunas copias en la mano al programa radiofónico Red, hot and blues, el director, Dewey, tras escucharlo, aceptó pincharlo... hasta 15 veces, como le comentaron unos excitados Vernon y Gladys a su hijo.

Sam sonreía, había encontrado al blanco que cantaba como un negro.




lunes, 10 de enero de 2011

ACTO DE FE (2 DE 11)

Habíamos dejado a Elvis un lejano lunes 4 de enero de 1954 en las oficinas de la Memphis Recording Services con la única intención de probar de nuevo esa sensación de grabar un disco y hacerlo delante de Sam Philips, y saber de una vez por todas si podría dedicarse a lo que tanto le apasionaba, la música.

Durante el tiempo transcurrido desde la primera vez Marion había conseguido intrigar a su jefe sobre ese muchacho que tanto la había llamado la atención y del que nada había vuelto a saber (recordemos que perdió sus datos de contacto).

Como dijo alguna vez algún gilipollas de jefe que tuve "nunca vas a tener una segunda primera impresión" y es que la primera impresión mutua de ambos nada más conocerse no puede decirse que fuese positiva, a Sam le sorprendió tanta gomina, esa ropa tan poco convencional y ese tartamudeo; tampoco Elvis se quedó impresionado por la presencia del mítico productor, no le encajaba con su estereotipo un personaje que bien podría pasar por el tendero o el vendedor a domicilio.

Cuando llegó el momento de escoger las canciones a grabar si que Elvis consiguió impresionarle, pero no positivamente, ya que escogió la balada pop I'll never stand in your way y el tema country It would be the same without you. Sam pensó, otro Dean Martin u otro Hank Snow... y ahora no necesitaba clones.

Al finalizar la grabación Marion sí le tomo los datos, aunque el tlf de contacto era el de sus vecinos (no tenían ni para la línea), pidiéndole que si alguna vez necesitaban cantante para alguna grabación se acordasen de él. Ella lo habría hecho encantada pero no estaba tan segura que lo hiciese su jefe, no había quedado nada contento con lo que había visto, bien es verdad que reconocía que tenía algo oculto, pero tan oculto que era casi imposible verlo...


viernes, 7 de enero de 2011

NO, SI YA TE DIGO YO...

Al final resulta que voy a currar más en mi última semana de vacaciones que cualquier otro día...
no me he podido resistir a poner este pedazo de articulo que aparece hoy en El Manifiesto:




JOSÉ VICENTE PASCUAL

Hola, petarda:
Espero que estés pasando unas navidades estupendas en tu chalete de Paracuellos, en compañía de tus seres queridos y disfrutando del cariño de esa hija tuya, tan tuyísima, habida en estruendosa coyunda con Torerín de Ubrique y por la que sabemos que matas, llegado el caso. Como también sé (hasta ahí llego), que tienes algunos problemillas de salud, por lo del azúcar y tal, no hace falta que te recomiende frugalidad con los polvorones, las mantecadas, turrones y demás dulzainas propias de estas fechas. Anda sin embargo con tiento a la hora de embutirte los bocatas de chopped, las latas de foie grás y los canapés de salmón Hacendado, que a lo tonto se cogen unos kilitos muy difíciles de quitar, ya sabes: medio minuto en el paladar y toda la vida en las lorzas; y la gordura, se diga lo que se diga, da fatal en televisión. O sea, que excesos los justos, primor de San Blas.
Pero bueno, dejemos los consejos dietéticos (para ilustrarte sobre salud y estilo de vida, flores, modas, trapitos y pompas ya tienes un montón de mariconas en Tele 5 que saben cantidad de estos asuntos), y vayamos a los mollares de la cuestión.
No sé si te has enterado (imagino que no, porque habitas en la burbuja Vasile, donde lo que no son coños y pollas son culos y pollas, y lo demás no interesa), de que la intelectualidad está como ofendida, apesadumbrada, estupefacta y al borde de un ataque de nervios debido a tu aparición en la portada de EPS, hasta la fecha publicación emblemática, santo y seña y órgano de expresión oficial de esa izquierda divina de morirse que tiene bien amarradito el negocio cultural (las cosas por su nombre) en España. EPS era para ellos, a ver si me explico, como el Mundo Obrero pero sin olor a sobaquina, como la legendaria Cuadernos para el diálogo pero sin la incómoda solemnidad de conciencia histórica que caracterizaba a aquella revista,  como El viejotopo pero sin pretensiones de profundidad y rigor teórico; o sea, un Mundo Obrero charmante y exclusivo para las fuerzas de la cultura, un Cuadernos para el diálogo divertido y decentemente frivolizado, un Viejo Topo con el esmero ideológico de Hola, más o menos. Ay, mi reina... ¿qué sucede? ¿No te enteras? Pues te lo resumo en dos frases. Que sí, hija, como lo oyes: que los intelectuales se han cabreado lo más grande al ver tu rostro ojeroso en la mismísima portada de su revista de cabecera. Puede que ya un poco quemados por la reciente desaparición del canal de noticias CNN+, la fusión de Cuatro con Tele 5, la irrupción de los chicos de Berlusconi hasta la cocina de PRISA, se rasgaran las vestiduras tras escalofriante alarido, “¡¡Hasta dónde vamos a llegar!!”, cuando se dieron cuenta de que ni siquiera su bendito suplemento semanal, su dominio indiscutido, su cortijo para progres de buen criterio, estaba a salvo de la invasión de la zafiedad, la redomada incultura, la alegría del encefalograma plano y, en general, la brutalidad espiritual que tú representas (tú y quienes te promocionan, ríen tus gracias y se encandilan ante el televisor mientras vas soltando cultivadísimas perlas sapienciales). Pero claro, como tú, musa del neorrealismo urbano, no tienes la culpa de nada de eso, pues seguramente pensarás que los mencionados intelectuales exageran, son injustos, te tratan con mezquina displicencia y, lo más seguro, te tienen envidia porque ganas mucha más pasta que ellos, tienes muchísima más audiencia, la gente te quiere infinitamente más y, si hay ocasión, impunemente te cagas en el diccionario de la lengua y te limpias el culo con las obras completas de Jaime Gil de Biedma, recibiendo de inmediato el general aplauso de tus incondicionales, que son más de mil. En todo eso puede que estés pensando, y aciertas. También puede que pienses (con perdón por el abuso del verbo pensar), en quién carajo era Gil de Biedma; mas no te apures por el nuevo espacio en blanco que asoma en tu mente: Gil de Biedma era un señor muy aficionado al turismo exótico cuyas aventuras ni te van ni te vienen. Tranquila, chati.
Para que veas cómo son esos mendas, los intelectuales que tanto te aborrecen, voy a contarte una anécdota ocurrida hace años. Seguramente recordarás a la otrora famosa Tamara Seisdedos, la espantosa cantante (por decir algo), que hizo celebérrimo el no menos espantoso tema musical No cambié. Por aquellas fechas, el anfetamínico Javier Sardá y sus colaboradores en Crónicas Marcianas (unas de las letrinas nocturnas más importantes que ha instalado Tele 5), organizaron una inmensa rechufla nacional a costa de la infeliz aspirante a diva, carcajeándose de ella delante de sus narices, sin que la menguadita artista (por decir algo) se oliese el cachondeo y el vacilón que le habían montado. Resultó que el también muy popular Joaquín Sabina, hombre de izquierdas, concienciado, solidario y generoso como debe ser, salió en defensa de la agraviada con unas declaraciones muy rotundas: “Me parece impresentable lo que está haciendo Sardá, no me gustan los señoritos que se ríen de las catetas”. Y ya de paso, arremetió vehementemente contra la tele-basura, poniendo a bajar de un burro a Crónicas Marcianas. Sardá, que buena persona no es, pero más inteligente que Sabina... de aquí a Ponferrada, tomó nota del agravio. Y la venganza fue exquisita. Un par de meses después, Sabina sacaba nuevo disco y, como es natural, tocaba promocionarlo. ¿Sabes a qué programa de TV acudió, el lomo bien doblado, la sonrisa puesta, las palmaditas y los abrazos delante de todos los focos? Vuelves a acertar, prenda, hoy estás que te sales: ¡A Crónicas Marcianas! De cómo Sardá disfrutó aquellos momentos de gloria caníbal es algo que sabrán su ego y las humedades de sus calzoncillos, si es que los usa. ¿Y qué enseñanza sacamos de este recordatorio? Déjame que te lo explique, flor de loto, que tus neuronas no están para mucha gimnasia. Deducimos, pues, que estos intelectuales de la izquierda megaguay son tan pesebreros y apegados al dólar como cualquiera (me refiero a cualquiera que no sea ni intelectual, ni de izquierdas ni glamouroso sin pecado como ellos). Sus principios, sus magnas declaraciones de progresismo, su indómito carácter insumiso ante la injusticia y la desigualdad, terminan donde empieza el número de su cuenta corriente, ni más ni menos. Como todos. Como tú, mi reina de África, porque se te parecen como el as de oros a un huevo frito (espero que entiendas el símil).
“Ah, ¿entonces me parezco a ellos?”, puede que te susurre el yo consciente (presupongo que lo tienes), con el mismo impetuoso entusiasmo con que Monsieur Juordain, el burgués gentilhombre de Moliere, descubrió que durante toda su vida había hablado en prosa, nada menos. Tracas y pífanos antes del punto y aparte.
Sí, mora de la morería. Te pareces a ellos. Eres como ellos. En realidad, tú y ellos os dedicáis al mismo negocio, solo que en departamentos distintos. Por así expresarlo, ellos (los que ahora te odian un poco más por haber sido portada de su EPS), están en la sección de lencería fina; y tú, Fortunata sin Galdós que te quiera, en la de retales y saldos. Pero, en esencia, se trata del mismo corteinglés. ¿Por qué crees que les molesta tanto ver tus respetables facciones en el colorín de EPS? ¿Por ser más garrida o haberte gastado en arreglarte la ñata lo que ellos no pueden? No, querida. Les jode porque te estás metiendo en su terreno, y lo que hoy es una portada mañana será una laaaaarga entrevista, y pasado... quién sabe. Oye, igual me ganas el Planeta y dejas sin los muchos ceros a la derecha a algún intelectual fino que lleve décadas atizándole al negro para que su noche mágica en Barcelona resulte incuestionable.
Potencialmente, eres un peligro: amenazas su monopolio en la cultura de la ñoñería y en la intriga inherente al género de bragueta. Tal cual, Tristanita. Ellos, nuestros progres en nómina, llevan décadas y en verdad muchísimo tiempo generando una épica gazmoña, rendida al gusto suavón de la pequeña burguesía urbana medianamente instruida, la cultura de fin de semana, el valor de las vacaciones de verano y el pánico a los lunes, la odisea del metro y el heroísmo del amor en una céntrica cafetería, una tarde lluviosa. Todas esas gilipolleces encandilan a su fiel público, y ellos, en masturbatoria compensación, les devuelven una olímpica imagen de su ejemplaridad cívica, ensalzada por la poesía, las canciones, la narrativa y la filosofía de las cajas de ahorros; un arte consciente de su melindrosidad pero anclado sin compasión al concepto de lo útil: si le gusta a nuestros lectores, a la gente que llena nuestros conciertos y acude al estreno de nuestras películas... allá penas: si al vulgo le gusta montar en taxi, ¿para qué quieren un billete en el mismo carruaje donde viajan el sochantre y sus compañeros de ausencia, por las tierras de Bretaña, tan “viciosas de caminos” como las señalase el maestro de Mondoñedo? (Esto último seguro que tampoco lo has entendido, pero descuida que no te hace ninguna falta coscarte de la cabriola). Y al final, como ves, todo se reduce a la historia de siempre: tú y tus colegas deSálvame peroráis hasta desgañitaros sobre parejas que se meten cuernos, sobre adulterios y canas al aire, bodorrios y divorcios, hijos legítimos que arremeten contra sus padres famosos y madres ilegítimas que denuncian haber sido maltratadas por quien antes de partirles la boca las abrió de piernas, etc. Toda esa mierda. Ellos, nuestros intelectuales de la izquierda vestida informal para el fin de semana en la urba campestre, no han dejado de insistir y de solazarse en el mismo coñazo desde que Marsé, con sus Últimas tardes con Teresa, pusiera magistral punto finito al gran arte de la novela en España. Desde esas épocas, cualquier historia que no pertenezca estrictamente al género de “chico encuentra chica y todo acaba como el culo”, lo lleva cuesta abajo. Al personal, todo clarito, sencillito y desmenuzadito, fácil de tragar y digerir como la sopa de sobre. Y que se vean reconocidos, "identificados" con los sinsabores existenciales de cada personaje (puerilidad obliga). Y si hay por medio un homosexual incomprendido y/o una mujer maltratada, mejor que mejor. La vida es dura y hay que ser valiente al mostrar lo más áspero de los tiempos, aunque sea con más morro que una ristra de negros cantando el Only You.
(Minutos de publicidad. Pueden enviar un sms con los textos: cabrón + machista, cabrón + homófobocabrón + racista. Sorteamos un viaje a Navaluenga, fin de semana con todos los gastos pagados excepto el desplazamiento, la estancia y la manutención. Fin de la publi.)
De tal modo, los lectores que sufrimos a este gremio (permíteme, princesa, que me identifique ante todo como lector), estamos hasta el trigémino de que nos cuenten lo mucho y ardientemente que se enamoran, lo mal que les va en sus matrimonios, lo duro que es divorciarse, lo penoso que resulta exiliarse a una universidad californiana para superar el trauma de unos cuernos puestos a tiempo, lo excitante de conocer a una joven becaria que amaga amoríos con el veterano viajero, oh témpora, oh mores,  duros años de lucha contra el franquismo los de nuestra juventud ya perdida, qué bien cantaba Bob Dylan, qué buena estaba la parisina aquella que conocí el verano del 76, y... en fin, me repito: lo mismito que hacéis en la telebasura aunque, claro está, con un toque de distinción. Nuestros intelectuales orgánicos y nuestros artistas en general son al hecho creativo lo mismo que Arguiñano a la gastronomía: no importa cómo esté hecho y cómo sepa el guiso, sino quién ponga el perejil. Con la diferencia de que Arguiñano sabe guisar.
Así y de tal modo, a estas alturas, se quejan de que el submundo rosa-tirando-a-caquimerdi les coma parte del pastel. ¿Qué esperaban? Después de toda una vida cultivando y generando implacablemente el gusto por lo hortera, ¿no pretenderán que la gente (su gente), permanezca impávida ante la seducción de emociones mucho más intensas? Porque no nos engañemos: donde esté la arriesgada vida sexual de un torero, o de una marquesona, que se quiten las pamplinas y cursilerías sentimentales de un profesor de instituto. Y así les va. De momento se les han esfumado CNN+ y Cuatro; dentro de poco, a El País no lo reconocerá ni la madre que lo parió. Horrorícense: en breve tiempo, el único espacio progre-progre que les quedará como desesperada tabla de salvación será La Noria, con sus oráculos sagrados: María Antonia Iglesias y Eric Sopena, esas venerables momias que, cual antiguos prebostes de la nomenklaturasoviética, gozan de exquisita presunción de inmortalidad.
Sí, princesa del pópolo: estás en alza. Estáis en alza. Cuando os llegue el triunfo definitivo, espero de vosotros, de ti especialmente, un rasgo de obligatoria generosidad: agradecer a los intelectuales de la izquierda española de hoy (con perdón por el gentilicio), lo mucho que hicieron por vosotros en el pasado. Tened compasión de ellos. Respetad su melancolía y, acaso, vibrad con ellos de emoción, Belencita de mi alma, como cuando se asoman a tu espejo y descubren, atónitos, que te les pareces tanto porque, en el fondo, eres su hija.
Como también eres bien nacida, seguro que les sales, amén de idéntica, agradecida.

martes, 4 de enero de 2011

MANDA COJONES...


interrumpo momentáneamente mi dorado retiro invernal para cagarme en la puta madre de los 8 hijos de puta de este equipo de mierdas que han firmado una carta de apoyo a los asesinos etarras.


  1. Imanol Agirretxe 
  2. Jon Ansotegi 
  3. Mikel Gonzalez 
  4. Mikel Labaka 
  5. Eñaut Zubikarai 
  6. Markel Bergara 
  7. David Zurutuza 
  8. Mikel Aranburu (capitán de este equipo de mierdas).


Este puto equipo fuera de todas las competiciones desde YA MISMO.

Y ahora vendrá algún mierda a decir que no se deben mezclar algunas cosas, pues si señores, mano dura con los hijos de puta.

Viendo la que han liado con cuatro atletas que se dopan me imagino que llegarán los GEO en helicóptero a las instalaciones de Zubieta o al estadio para coger a estos cabrones y meterlos en la cárcel.

addenda - (actualizado a las 16:30) pues han tardado cero coma en echar balones fuera... no por sabido resulta menos indignante 

En LD "La AFE está "totalmente al margen de la actividad política que cada uno quiera desarrollar", ha dicho Rubiales en la entrevista a esRadio. "Haríamos un flaco favor al fútbol español si nos inmiscuyéramos en este tipo de actuaciones. Allá cada cual con su forma de actuar", ha agregado el presidente del sindicato de futbolistas.
Rubiales dice que no puede "hacer una valoración personal, que sí que la tengo". "En cualquier caso, nos equivocaríamos si entrásemos en ese tipo de cosas y haríamos mal si metiéramos estos asuntos políticos de por medio", añadía".