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martes, 4 de septiembre de 2012

HOY TOCA HABLAR DE GILIPOLLAS

A estas alturas de película todavía llega algún gilipollas con palestino al cuello y consigue que le hagan caso, y lo peor de todo, que salga la intelectualidad defendiéndole y comprándole una mercancía a todas luces defectuosa y despreciable.

Ese pedazo de gilipollas que anda asaltando Mercadonas y cuyos secuaces, entre sus mayores logros está el de agredir mujeres (a día de hoy no he visto ninguna feminazi pidiendo su cabeza)* busca su paraíso cubano, el problema es que visto lo visto hasta puede que lo consiga, algún payaso forrado de millones vía subvención (y sin dar palo al gua) todavía piensa que aquello es envidiable.

Y como me fio más de uno que lo ha vivido que de los que van allí de turismo sexual en calidad de amigos del régimen me permito poner este extracto del libro Contra toda esperanza de Armando Valladares (os lo podeis comprar o leer el PDF aquí).



"...trece días habían transcurrido desde la madrugada en que fui sacado de mi hogar y llevado a la
comisaría para hacerme unas preguntas. En ese corto tiempo la Policía Política preparó todo el proceso.
En doce o trece días era materialmente imposible realizar una investigación, pero así eran los juicios. No me fue posible conversar a solas con el abogado que actuó en mi defensa, y a él tampoco le permitieron acceso al sumario.

Sobre una plataforma de madera, una larga mesa en la que los miembros del tribunal charlaban entre sí, reían y fumaban tabacos que sostenían a un lado de la boca mordiéndolos al estilo de los matones. Todos vestían uniforme militar. Era uno de esos tribunales típicos que integraban de cualquier forma; estaba compuesto por obreros y campesinos.

Al comenzar el juicio, el presidente del tribunal, Mario Taglé, subió las piernas encima de la mesa, cruzó las botas, se echó hacia atrás en el sillón reclinable y abrió una revista de muñequitos. A ratos se dirigía a los que estaban a su lado, les enseñaba algún pasaje de la historieta que había despertado su hilaridad y entonces reían juntos. En verdad, el prestar interés, aunque hubiese sido cortés, no era necesario, y ellos lo sabían. Las sentencias ya venían decididas y redactadas de la sede de la Policía Política.

Se dijera lo que se dijera, se hiciera lo que se hiciera, la sentencia no variaría. El fiscal llamó al jefe del grupo que me detuvo en mi casa.
–¿Usted efectuó la detención del acusado?
–Sí, señor, y efectuamos un registro en su casa, pero no se ocupó nada...
–¡Cállese y no responda hasta que se le pregunte! –le gritó el fiscal, visiblemente molesto por aquella
declaración que era muy beneficiosa para mí ante los ojos de los pocos espectadores militares presentes.

A los familiares les estaba prohibido asistir al juicio y ni sabían cuándo se celebraría. El fiscal no pudo aportar una sola prueba en mi contra. Me hizo dos o tres preguntas, en especial relacionadas con mis creencias religiosas.

–Entonces usted está de acuerdo con los curas esos que redactan pastorales contrarrevolucionarias.
–Yo no tengo nada que ver con eso.
–Pero las investigaciones dicen que usted tiene muchas relaciones con los curas y que estudió en un
colegio católico.

Se volvió hacia el presidente del tribunal y le dijo que yo era un enemigo de la revolución y que había
cometido los delitos de estragos y sabotaje y recitó un número de artículos que supuestamente se referían a las sanciones que yo merecía. Ni entonces ni después, porque durante 20 años lo seguí preguntando, ninguna de las autoridades pudo decirme dónde cometí un delito de estragos. Se llama así
a los destrozos que ocasiona una bomba, un incendio, un acto cualquiera de sabotaje. Son algo concreto, visible, palpable. Le pregunté al fiscal dónde, en qué fábrica, en qué establecimiento, en qué fecha. No pudo responderlo porque nunca hice nada parecido. Es como si a alguien que estuviera acusado de asesinato y preguntara al fiscal a quién había dado muerte, éste le respondiera que no sabía; y si indagara por el cadáver, le respondiera que no había cadáver. Algo así como haber dado muerte a un fantasma.

Ningún tribunal en un régimen de derecho me hubiese podido condenar. No hubo un solo testigo que me acusara, no hubo quien me señalara. Sin una sola prueba fui condenado por la equivocada convicción de la Policía Política. No fue mi caso una excepción. Otro de los más conocidos fue el del doctor Rivero Caro, abogado.

No ha olvidado nunca las palabras del interrogador de la Policía Política, Idelfonso Canales, que visiblemente enojado por no lograr arrancar ni con torturas una confesión al detenido, le dijo claramente:
–¿Sabe usted qué es lo que lo pierde? Su mentalidad de abogado. Usted está contemplando su situación con mentalidad de abogado, y se equivoca. Mire, lo que usted declare en el juicio no importa; las pruebas que usted pueda aportar tampoco importan; lo que diga su abogado, lo que alegue o proponga, no importa; lo que diga el fiscal y las pruebas que presente, no importa; lo que piense el presidente del tribunal, tampoco importa. Aquí lo único que importa es lo que diga el G-2.

En algunas ocasiones, los presos que tenían relaciones con abogados muy cercanos a la dirección de la Policía Política podían saber, antes de la celebración del juicio, la sanción que recibirían en el tribunal. Fue precisamente un contacto como éste el que permitió a la anciana madre del comandante Humberto Sorí Marín saber que su hijo, uno de los hombres cercanos a Castro, iba a ser fusilado, acusado de conspiración. Sorí Marín fue uno de los más estrechos colaboradores de Castro. Luchó junto a él en las montañas y formó parte de su Estado Mayor. Hizo y firmó la ley de Reforma Agraria.

En los primeros meses del triunfo revolucionario, estos lazos se anudaron más todavía. Castro solía almorzar algunas veces en la casa de Sorí Marín, atraído por la excelente cocinera que era la madre
de éste. Por eso, la señora Marín, cuando supo que su hijo iba a ser fusilado, transida de dolor fue a ver a Castro.

El encuentro fue dramático. La anciana se abrazó llorando al líder revolucionario, que le acariciaba la cabeza venerable.
–Fidel, te lo suplico.... que no maten a mi hijo, hazlo por mí...
–Cálmese.... a Humberto no le pasará nada, se lo prometo.

Y la madre de Sorí Marín, loca de alegría, todavía con los ojos llenos de lágrimas, besó a Fidel y se marchó corriendo a comunicar a la familia que lo había logrado. Ella tuvo esperanza en que lo perdonaría, ¡habían pasado tantos peligros juntos!, ¡habían compartido tantos sinsabores y angustias!. Aquel pasado común no podía olvidarse así como así. La noche siguiente, por orden expresa de Castro, Humberto Sorí Marín fue fusilado.



Y aquí amiguitos finaliza el relato, como os dije al principio podeis descargar el PDF pinchando el enlace. Una vez leido esto me surge una pregunta ¿es mejor Fidel que Franco?... lo digo porque como aquí Paquito tenía rabo y cuernos y Fidel es idolatrado... me gustaría tener argumentos sólidos antes de quitar la bandera del pollo del despacho y poner un póster del Che.


* a los buscadores de plagios, me congratula haber coincidido en este punto con D. Alfonso Ussía, que escribió algo parecido a esto de la agresión hace un par de días, no recuerdo excatamente los términos, pero sí sé que esta entrada estaba en borrador desde hace, al menos, un par de semanas.

6 comentarios:

  1. ¿Cómo vas a comparar al Invicto con esa cuadrilla de masticadores de tabaco.? Jamás hubiera ido Franquito a comer a casa de nadie, ni siquiera de su cuñado Serrano Suñer. Por muy buenas cocineras que fueran sus mujeres.

    Todo eso que relata Valladares viene a ser una copia exacta de los jucios stalinianos en Moscú cuando las purgas en que se cargó a todos los que le ayudaron a ser el Nº UNO en vez de Troscky, que era el que tenía más derecho.

    Pero claro te van a tachar de "fascista", Isra, porqueya sabemos que en Cuba las mulatas son un encanto con los impotentes comunistas españoles que se acercan allí porque hasta la Viagra les falla.

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  2. Ya sabes que el comunismo goza de toda bula laica gracias a "intelectualoides" de más y menos postín, niñatos ricachos progres y plumíferos varios amén de apelar al victimismo lacrimógeno facilón y la "solidaridad" bajuna del personal analfabeto emocional y de lo otro...con la excusa de "pa los pobres" ya tienen la trola vendida, aunque cada vez dan más el cantazo porque con las redes sociales ya sabe todo quisque que ellos también estaban en el Consejo de Administración de las Cajas.

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  3. No estoy de acuerdo, es que es verdad, ese es un sistema "pa los pobres". Coñe como que es lo que queda después de unos años de dominio rojo, pobreza, todos pobres. Bueno ellos, los Popes no, ellos viven como tiranos, pero es que no se atienen al sistema, lo utilizan como un puñal que nunca les corta a ellos.
    Saluditoooosss.

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  4. Pues ya ves Tella, y las camisetas del Ché se siguen vendiendo como churros, en todos los estratos sociales ¿pero qué cojones estudian en los colegios?

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  5. Son comunistas "comme il faut" Maribel, es decir, del apparatchik... con su champancito y su marisquito.

    Pero los borregos que les siguen se creen que manipulan las noticias de sus idolatrados líderes.

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  6. Y como suelen argumentar "con estudios universitarios" casi todos, pues muy bien, todos buscando comida en los basureros pero con un título en el bolsillo.

    Saluditos Zorrete.

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