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jueves, 12 de marzo de 2015

UNA DE BALONCESTO

No creo que descubra nada si digo lo mucho que me gusta el baloncesto, el mejor deporte de equipo que existe, a años luz en espectacularidad y entretenimiento de mierdas como el júrgol (pero ya saben lo que se dice de la mierda y las moscas....).

Y si hay algo que me gusta tanto como el baloncesto es el cine, el buen cine y si encima ese buen cine nos cuenta alguna historia deportiva más aún. Aquí me vale igual una de baloncesto (preferiblemente) que de beisbol o fútbol americano (y eso que no los entiendo demasiado). Si alguien se deja asesorar les recomendaría:

Si te gusta el béisbol: El mejor y Campo se sueños, si eres más de fútbol americano: The express, Un domingo cualquiera, Titanes, hicieron historia, Equipo Marsahall o Lobos universitarios y un par de piezas gourmet fuera de los deportes más o menos convencionales (cinematográficamente hablando), esa joyita del entretenimiento que es la que se marcó John Huston con Evasión o victoria, vale que es de júrgol, pero es una Gran Evasión para enmarcar, y cómo olvidar el peliculón y papelón de Paul Newman en El castañazo.

Y qué decir de las pelis sobre baloncesto (las mejores, se nota una evidente objetividad):

Hoosiers, más que ídolos, el hecho de que la mencione la primera no es casual, es LA MEJOR, al menos desde mi subjetivísimo punto de vista, es que cuando sale Gene Hackman en pantalla es como un agujero negro, lo absorbe todo, aunque Denis Hooper no se queda atrás; Ganar de cualquier manera, otro que tal baila, Nick Nolte, poco más que decir; Space Jam ¿en serio os tengo que contar por qué está aquí?... estética videoclipera, musicón, créditos antológicos, Looney Toones en estado de gracia y MICHAEL JORDAN, y para terminar un par de pelis para ese sábado después de comer en la que te apatece una buena peli con la que pasar un rato entretenido: Camino a la gloriaCoach carter.

Y una vez hecho este extenso paréntesis (nada extraño tratándose de cine) vamos poner esta magnífica historia que publica Libertad Digital...



En 1944, en Estados Unidos, los negros aún tenían la obligación de sentarse en la parte de atrás de un autobús. Por eso, a uno de ellos le pegaron tres tiros. Se había pasado demasiado tiempo en la parte delantera, y el conductor le disparó. Un jurado formado completamente por hombres blancos declaró al conductor no culpable.
En 1944, en Estados Unidos los negros no podían votar. Iban a diferentes escuelas, diferentes puestos de trabajo, y no podían acudir a según qué lugares públicos, ni a las tiendas del centro, ni a comer en muchos restaurantes…
En 1944, en Estados Unidos las ligas de baloncesto separaban sus competiciones en negros por un lado, y blancos por otro. No es que no pudieran jugar juntos; es que no podían siquiera enfrentarse.
En 1944, concretamente el 12 de marzo de 1944, un grupo de estudiantes de medicina de la Universidad de Duke, con un potente equipo de baloncesto que arrasaba en su liga universitaria decidió romper todas las reglas. Se enfrentó a un equipo de la Universidad para Negros de Carolina del Norte. Nos gustaría decir que ese partido lo cambió todo. Pero no fue así. Porque el partido tuvo que ser secreto. En 1944, en Estados Unidos,ese partido era ilegal.

Una idea de un buen tipo

Todo fue iniciativa de Jack Burgess, un estudiante de Montana, donde no existían las leyes raciales, y que no alcanzaba a comprender por qué sucedía eso en su mismo Estados Unidos. A través del contacto generado en algunos encuentros clandestinos a los que negros y blancos acudían para rezar, propuso disputar un partido amistoso entre el equipo de la Universidad para Negros de Carolina del Norte (actualmente, Universidad Central de Carolina del Norte) y el equipo de la escuela de medicina de Duke. El pretexto, cuál era el mejor equipo de Durham. La realidad,romper todas las barreras incomprensibles pero existentes.
Para los Eagles era una oportunidad magnífica de demostrar cuán buenos eran. En su competición, sólo contra negros, habían ganado 28 partidos y perdido uno. "Podemos ganar a cualquiera", pensaban los jugadores. Pero no había manera de probarlo. Ninguna competición de prestigio permitía la participación de equipos de jugadores negros.
Así que las dos partes estuvieron de acuerdo. Lo complicado, claro, era poder disputar el partido. Se decidió que se hiciera el domingo 12 de marzo, a las 12 de la mañana. Era la hora en la que la mayor parte de la población de Durham, incluidos los agentes de policía, estarían en la iglesia. Se haría en la cancha de los Eagles, pero sin avisar a ninguna de las dos universidades.
Había otro escollo que salvar: si el partido era ilegal, los chicos de Dukedebían desplazarse hasta el lugar sin ser vistos, sin levantar sospechas. Lo hicieron en dos coches alquilados, asegurándose de que nadie les seguía, y cambiando la ruta habitual, la lógica, por si acaso. En cuanto bajaron del coche, recorrieron los pocos metros que había hasta el pabellón con las chaquetas tapando sus cabezas.
Una vez todos dentro, se cerraron con llave las puertas, se corrieron las cortinas, y no se permitió el acceso a espectadores. A nadie. Sólo estaban los jugadores, los entrenadores, un árbitro, y un periodista del The Carolina Times, quien prometió no escribir nada al respecto.

El resultado, lo de menos

"Nunca antes había jugado contra un blanco. Estaba un poco nervioso", afirmaba Aubrey Stanley, uno de los jugadores de los Eagles. "No sabíamos lo que podía pasar si había una falta dura, un enfrentamiento…miraba a Big Dog y a Boogie –jugadores del mismo equipo- a ver qué hacían. Ellos eran del norte".
Pero nada de eso pasó. Todo lo contrario. Los primeros minutos fueron de lógicos nervios por parte de ambos conjuntos, pero en cuanto éstos se terminaron, comenzó el espectáculo. Los jugadores se liberaron, y empezaron a anotar. Y fue entonces cuando se demostró la superioridad del equipo de Carolina del Norte.
Con un juego completamente diferente al habitual en el baloncesto americano hasta la fecha, denominado fast-break strategy, consistente en que todos los jugadores podían correr con o sin balón, tanto para atacar como para defender, el entrenador McLendon consiguió plasmar la superioridad física y táctica en el marcador: al final, Universidad para Negros de Carolina del Norte 88 - 44 Escuela de Medicina de Duke.
"Podemos ganar a cualquiera", les confirmaría McLendon a sus chicos. Un McLendon que a sus 28 años ya comenzaba a hacerse un nombre por su innovadora estrategia, y que posteriormente se convertiría en leyenda: fue, entre otras, el primer entrenador negro que ganaba tres títulos nacionales consecutivos (Tennessee State, 1957-59), el primer entrenador negro en una universidad de mayoría blanca, Cleveland State; el primer entrenador negro en la ABA; el primer entrenador negro en un equipo técnico de unos Juegos Olímpicos; el primer entrenador negro que entraría en el Hall of Fame del baloncesto americano…

Todas las barreras, destrozadas

Pero al terminar el partido, y comprobarse la superioridad del equipo de negros, se decidió ir aún más lejos. Romper aún más las barreras racistas.Violar aún más las absurdas leyes de Jim Crow. Y se entremezclaron los equipos. Los jugadores intercambiaron sus camisetas –y sus pieles- y se enfrentaron unos a otros.
"Sólo éramos hijos de Dios, disfrutando con el baloncesto", afirmaría años más tarde uno de los participantes de aquel partido, George Parks. Cuando todos decidieron que ya estaban cansados, los jugadores de la Universidad para Negros invitaron a los jugadores de Duke a tomar unas cervezas. En los vestuarios, claro; no podían estar juntos en un bar. Unas horas después, los estudiantes de medicina regresaron a Duke.
Nadie contó nada. Obvio, todos los participantes arriesgaban sus carreras, su libertad. Y nadie descubrió el secreto: ni la policía, ni la prensa. Aunque el partido podría considerarse oficial, con su árbitro, su marcador y su reloj oficial, se mantuvo escondido durante cinco décadas.
Escondido hasta que al historiador y profesor de universidad Scott Ellsworth le dio por entrevistar a McLendon para un reportaje sobre el 50 aniversario de la liga de universidades para negros. Repasando sus hitos, dejó caer que había sido el primero en disputar un partido entre estudiantes universitarios negros y blancos, en el Sur, y en 1944. Ellsworth lo vio claro; comenzó a tirar de la manta, y dio lugar a un magnífico artículo en el New York Times, relatando la historia.
Una historia sobre unos muchachos que jugaron un partido rompedor, ilegal, irreverente, que pudo tener consecuencias, para los participantes y para la posteridad, pero que no las tuvo porque hasta casi 50 años más tarde no pudo contarse. O tal vez sí las tuvo, por mucho que fuera un partido secreto…



12 comentarios:

  1. Muy bonita historia la de los estudiantes negros y blancos. Y es que en 1944 los amigos de Heinrich Himler eran unos aficionadillos en racismo en comparación a los blancos de Alabama, Mississipii o Carolina.

    Te recomiendo leas el libro UMBRAL DE LA ETERNIDAD, de Kem Follet ( pesa menos de 30 kgs.) en donde se refleja increiblemente cómo eran las sociedades norteamerica, sovietica, británica y francesa. Especialmente la yankee en donde jóvenes funcionarios del Gobierno central (todos universitarios de Harvard) montaban viajes en autobús al Sur reclamando la igualdad para negros, y en el primer pueblo racista al que llegaban eran apaleados o muertos, sin que se produjeran consecuencias judiciales.
    En 1960 Kennedy hubo de enviar a las tropas federales a custodiar a una estudiante negra que osó entrar en una Universidad de Alabama. El Gobernador del Estado sureño eran un tal WALLACE, muy adecuado para los campos de exterminio nazis.

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  2. Seguro que tuvo consecuencias para los participantes, por muy secreto que fuera.
    Estaría bien que se hiciera una película al respecto. Sin acritud, para ver lo que se ha evolucionado para mejor.

    Hace poco he visto "Trouble with the Curve" una peli entorno al beisbol de Clint Eastwood, se la recomiendo. Va de beisbol pero de forma un poco marginal, es más una historia del trabajo bien hecho y de no dar las cosas por sentadas de antemano.

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  3. Efectivamente amigo Tella, cuando Hitler todavía no se imaginaba hasta dónde podría llegar los eugenistas yanquis y británicos (aunque los gabachos no le iban a al zaga), tenían muy elaboradas sus políticas, que inclusive llevaron a cabo en algunos estados de forma generalizada, es increíble con qué naturalidad hablan del tonto, el idiota, el borracho o los negros. Y todo esto te lo lees en Los médicos de Hitler (Ed. Nowtilus, de Manuel Moros Peña, médico), con la lectura de sus primeros capítulos no salía de mi asombro, muy recomendable.

    La política de exterminio nazi no era sino una pequeña adaptación de la eugenesia americana de las décadas de los 20 y 30 del siglo XX, tan simple como contundente.

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  4. Bienvenido por estos lares CSC, si hacemos caso a las fuentes se mantuvo en secreto, pero pienso igualmente que algo se supo, y que sus consecuencias evidentemente también quedaron ocultas. Si hacen la peli voy fijo...

    ¡increible pero cierto! pasóseme la película que citas, y la vi hace cosa de un par de meses (con la preciosidad de Amy Adams haciendo de su hija), muy pero que muy buena la película y su recomendación. Golpe de efecto se llamó aquí, y efectivamente, muy recomendable.

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  5. También soy un aficionado a las películas de deporte y he disfrutado, por supuesto, de esas dos de beisbol que menciona, magníficas, pero sin llegar a la altura de La vida de Lou Gerigh, por el inolvidable Gary Cooper.
    Felicitaciones por el magnífico post.

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  6. No sé por qué me da la impresión que el hecho relatado se parece más a una pelea de gallos que a una verdadera confraternización.
    En lo referente al racismo no conviene olvidar a los Panteras Negras. No le van a la zaga a nadie, pero al ser negros son políticamente correctos.
    La selección cinematográfica, como todas las tuyas, inmejorable.
    Dios salve a AmériKKKa.
    Dios salve a Dixieland.

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  7. No esperaba menos de un sibarita amigo Bwana, aunque he de reconocer que su aportación no ha sido disfrutada por quien suscribe, por cierto, aprovechando su comentario me he pasado por la wikipedia y me he leido la biografía de este personaje, obvia decir que me han entrado unas ganas enormes de ver esa peli.

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  8. jajajaja, pudiera haber algo de eso amigo Aspi, poner en la mesa quién tenía los cojones más grandes, y no me cites a los panteras, que tal y como se las gastan los progres universales ibéricos los proponen al nobel a esos luchadores por la paz y si queda alguno en la cárcel se van algunos ropones patrios a ponerlos libres ipsofácticamente.

    Lástima que se te haya bloqueado el teclado en esa letra, la gente va a pensar mal, y es que se creen de que ir de vacaciones al cinturón de la biblia a quemar cruces tiene algún componente supremacista...¡¡cuanta incultura!! (por cierto, no sé si será de su gusto pero al respecto, en lo de conocer un poco el SUR, no está de más consultar Camino del Sur, de César Vidal)

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  9. ¿Has visto "Un sueño posible" de Sandra Bullock? me encanta, no te la pierdas...Space Jam la he visto miles de veces cuando estas hijas mías eran crías y nos lo pasábamos bomba, y "Campo de Sueños" es muy bonita, aunque no todo el mundo sea capaz de comprenderla (mi suegra dice que es una bobada) hay gente que "no intuye" esas cosas que tan bien saben reflejar los yanquis que hasta consiguen hacer que algo tan soso como ese deporte sea de lo más entretenido y tenga mensaje...¿y la historia de "Radio" con Cuba Gooding y el gran Ed Harris? magnífica también

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  10. Ahí le has dao Maribel, soy incapaz de ver un partido de béisbol o fútbol americano por la tele (aburrimiento...) pero sin embargo, los cabrones de los yanquis te hacen una peli de estos deportes y no puedes levantar el asiento del culo, son los mejores en esto del cine (ya sé que el cine español es mucho mejor y mucho más espectacular y recauda mucho más... pero es que soy un antipatriota).

    Me anoto tus aportaciones para una tarde tonta cuando la peque sea autosuficiente... que a este paso va a ser nunca.

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    1. Perdonen mi intromisión, pero no he podido resistir la oportunidad de rebatir esa aseveración de que el beisbol "es aburrido". Es posible que lo sea para quien no conozca los vericuetos y complicaciones de ese deporte, pero el que lo haya jugado o lo haya visto jugar desde su niñez, tengan la seguridad que lo disfruta al cien por cien. Por ejemplo, un servidor lo considera más entretenido y emocionante que el fútbol o el baloncesto, cuyo único mérito es jugarse con una pelota más grande.

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  11. Amigo Bwana, faltaría más que defienda Vd. su amado deporte, pero no me negará que hasta habrá gente que sea capaz de defender como emocionante el críquet y la petanca (y osar anteponerlo al baloncesto). Teniendo en cuenta su aportación y tras una elaborada disquisición (valorando objetivamente y en su justa medida pros y contras) he concluido que los 4 deportes más emocionantes del mundo son (y por este orden que es INALTERABLE E INDISCUTIBLE, faltaría más):

    baloncesto, rugby, béisbol (no ha influido para nada su defensa del mismo y el aprecio que le tengo) y la sokatira (no h ainfluido para nada que nuestro amigo Tella sea un juligan del equipo de su pueblo)

    presten atención a estos interesantísimos enlaces:


    http://www.legarra.org/

    http://www.herrikirolaknafarroa.org/PDF/Reglamento_sokatira.pdf

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