
Es lo que pasa cuando uno lee los post de Charneguet y Tellagorri sobre Blas de Lezo, que uno se pica y ajos come, o viceversa, que para el caso es lo mismo.
Evidentemente siendo como soy consciente de mis limitaciones me limito a traer una noticia curiosa inspirada por esos barcos de dios que surcaban los mares hace siglos.
Y la pequeña historia empieza así...
El 5 de diciembre de 1664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa norte de Gales, muriendo 82 pasajeros, todos los que componían el pasaje, salvo un hombre llamado Hugh Williams. El 5 de diciembre de 1785 otro barco se hundió, pereciendo sesenta pasajeros y dejando un único superviviente llamado Hugh Williams. El 5 de agosto de 1860 el hundimiento de un tercer barco provocaba la muerte de 25 pasajeros y un único superviviente llamado Hugh Williams.
Así es amiguitos, lo bueno si breve dos veces bueno
adenda - me imagino que algún experto en numerología hará sus cálculos y probablemente en el batiburrillo de números coincidan el número de la bestia y la fecha de nacimiento del iluminado de la moncloa, eso sí, no me preguntéis qué quieren decir o qué significan esas coincidencias, simplemente dejo el dato... pero vamos, que el advenimiento de la bestia y el fin del mundo... ahí ahí desde que éste salió de su madre
Este Hugh Williams era un masoca mucho cuidado. Porque lo habitual en quien sale de un accidente de avión, barco o autobús, en el que mueren todos menos uno, el UNO no vuelve a montar en algo que se parezca a lo del accidente.
ResponderEliminarPor otra parte salir vivo tres veces y como único, también puede deberse a que usaba calzoncillos con flotador hinchable, hecho que nadie reparó en ello.
Sólo es una teoría.
En cualquier caso, el Hugh Williams es como para sacarlo en los papeles, y Blas de Lezo (cojo, manco y tuerto él) era un aprendiz del británico en lo de sobrevivir.
Habría que averiguar de qué murió el mutiko éste. A lo peor se murió cayéndose de la cama mientras dormía.
Recordaré ese nombre para no embarcarme si figura en la lista de pasajeros. ¡Vaya cenizo el gachó!
ResponderEliminarSí, creo que debe haber alguna coincidencia con la raíz cuadrada de ZP.
Joer, Isra, sin descartar la teoria del Tella, me inclino más por la del "naufragómano...Y es que el tio, en cada embarque, se enamoraba de un culo como esos que pones y no se le ocurria mejor forma de poseerlos que hundiendo el barco y quedándose solo con su objeto de deseo en el bote salvavidas. Relee otra vez, que seguro se te he pasado ese dato...!Copón! !Hasta yo mismo lo haria!.
ResponderEliminarTella, no descarto tu teoría, casi siempre los grandes "aventureros" murieron de la forma más absurda (creo que esta teoría última me la acabo de inventar... pero queda bien). Ahora, masoca un rato, y longevo dos.
ResponderEliminarBwana, a partir de ahora vigilaré como Vd. el pasaje antes de emprender viaje alguno. Veo que no se le ha escapado la raíz cuadrada de Zp.
Charne, está visto que hay gente capaz de cualquier cosa con tal de pillar uno de esos culos, con lo sencillo que sería invitarla a una copa en el bar...
Hugh Williams "el insumergible"...
ResponderEliminarCojones A.Javier, estáis ingeniosos hoy...
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